La liberación de prisioneros, un tema central en el conflicto israelí-palestino, enfrentó un nuevo revés este domingo. Israel anunció un retraso en la excarcelación de 620 prisioneros palestinos, previamente acordada para el sábado a cambio de la liberación de seis rehenes israelíes en manos de Hamás. Este anuncio tensa aún más la frágil tregua, generando frustración y desilusión en las familias palestinas que esperaban el regreso de sus seres queridos. Este intercambio forma parte de un acuerdo más amplio que busca alcanzar un alto el fuego duradero y la liberación de todos los rehenes y prisioneros.
Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión israelí exige que Hamás libere a más cautivos en Gaza antes de proceder con la liberación de los prisioneros palestinos. No está claro si esta exigencia se refiere únicamente a los cuatro rehenes israelíes presuntamente fallecidos, cuya liberación estaba prevista para la próxima semana, en la fase final del acuerdo.
El gobierno israelí también condicionó la liberación de los prisioneros palestinos a recibir garantías de que la liberación de los próximos rehenes se realizará sin “ceremonias de humillación”. Esta demanda se produce tras la controversia generada por la liberación de rehenes anteriores, donde miembros de Hamás escoltaron a los liberados en actos públicos, considerados por Israel como una provocación.
El fin de semana había comenzado con esperanza para los israelíes, tras el emotivo retorno de seis rehenes. Sin embargo, la declaración del gobierno israelí generó descontento entre los palestinos, muchos de los cuales esperaban la liberación de sus familiares desde la madrugada del sábado, viéndose obligados a regresar a casa sin ellos. Este retraso se suma a otros precedentes similares durante el alto el fuego, utilizados por Israel como medida de protesta ante el comportamiento de Hamás durante los intercambios anteriores.
La devolución de los restos de Shiri Bibas y sus hijos, inicialmente con errores en la identificación, también contribuyó a aumentar la tensión. Aunque Hamás reconoció la confusión y posteriormente entregó el cuerpo correcto, funcionarios israelíes prometieron responder ante lo que consideran una grave violación del alto el fuego. Este incidente revivió el dolor y la indignación en Israel, donde el secuestro y asesinato de la familia Bibas durante el ataque del 7 de octubre de 2023 ha dejado una profunda huella.
Mientras tanto, la situación general entre Israel y Hamás se mantiene en un punto crítico. A medida que se acerca el final de la primera fase de la tregua, las negociaciones sobre la siguiente etapa se han estancado, aumentando los temores de una reanudación de los combates. A pesar de haber cumplido con la entrega de los 25 rehenes vivos acordados en esta fase, la falta de acuerdo sobre el futuro de la tregua pone en peligro la posibilidad de alcanzar una paz duradera y la liberación del resto de los rehenes en Gaza, estimados en unos 30, a cambio de más prisioneros palestinos.




