Irregularidades y la urgencia de control y sanciones

Las irregularidades en nuestro país parece ser un mal sin freno, y la gestión del director de desastres del gobierno regional, Elfer Romero, sería un ejemplo más de cómo los recursos públicos son mal utilizados, afectando a toda una región que requiere atención urgente. Afortunadamente, existen ciudadanos comprometidos, como Limber Rodríguez, quien con investigaciones y denuncias documentadas pone en evidencia estos actos irregulares que deben ser atendidos con celeridad por las autoridades competentes.

Rodríguez ha revelado que Elfer Romero, responsable de la Gestión de Riesgos del gobierno regional, habría estado cobrando viáticos para viajes y actividades que nunca realizó. A pesar de justificar los gastos con boletas de transporte, hoteles y restaurantes, las evidencias apuntan a que el funcionario no se aleja de la ciudad ni cumple con las labores para las cuales se le asignan los fondos públicos. Este tipo de corrupción resulta especialmente grave en un contexto donde la región enfrenta constantes desastres naturales, como lluvias, huaicos y la interrupción de carreteras precarias, problemas que requieren soluciones inmediatas y funcionarios verdaderamente comprometidos.

A inicios de este mes, Romero fue invitado a una reunión en la capital para tratar sobre la gestión de desastres. Sin embargo, la denuncia deja en claro que mientras la naturaleza castiga sin descanso a nuestra región y a nuestro país, Romero continúa percibiendo beneficios indebidos. Esta situación no solo expone la falta de ética del funcionario, sino también la debilidad de los mecanismos de control que deberían impedir tales abusos.

La responsabilidad de investigar y sancionar a los implicados recae sobre el Ministerio Público y el Poder Judicial, instituciones que, aunque cuestionadas por la opinión pública, deben actuar con firmeza y transparencia. La impunidad solo perpetúa la corrupción, erosionando aún más la confianza de la población en el Estado y sus representantes.

El caso de Elfer Romero no puede quedar impune. Es imperativo que las autoridades investiguen a fondo estas acusaciones y sancionen a los responsables. Asimismo, los órganos de control del gobierno regional deben actuar con independencia y no prestarse a encubrimientos que solo profundizan la crisis de credibilidad que vive nuestro país.

Vivimos en una nación donde la corrupción ha permeado todos los niveles del gobierno, desde la presidencia hasta los municipios, con prácticas como el sobreprecio de obras públicas, comisiones indebidas y proyectos inconclusos. Urge cambiar esta realidad. La labor de ciudadanos como Limber Rodríguez es valiosa y debe ser respaldada, para que las denuncias no terminen en el olvido.

Trabajemos por un Huánuco mejor, con una gestión eficiente, transparente y libre de corrupción. Es momento de exigir obras bien ejecutadas, escuelas que verdaderamente funcionen y carreteras que conecten de manera efectiva a nuestras comunidades. El cambio es posible si se actúa con decisión y se pone freno a quienes abusan de los recursos públicos.