Iris Tió enfatiza que la expresión artística en natación requiere una base sólida de potencia muscular.

La natación artística española vive un momento de esplendor gracias al talento de Iris Tió, cuya reciente actuación en los Mundiales de Singapur ha consolidado su posición como una de las figuras más destacadas a nivel global. Su desempeño, marcado por la obtención de múltiples medallas, ha generado una ola de admiración y expectativas en el deporte español. Este auge se produce en un contexto de creciente popularidad de la natación artística, impulsada por la inclusión de rutinas más dinámicas y una mayor atención mediática. A nivel federativo, la natación artística se encuentra en un proceso de renovación de reglamentos, buscando un equilibrio entre la técnica y la expresión artística, aspectos clave para la puntuación de las atletas.

Según el reportaje de El País, Iris Tió, tras una semana intensa en los Mundiales de Singapur donde afrontó doce pruebas, seis coreografías y una extenuante rutina acuática, atendió al medio tras conquistar el oro en el solo libre. Su voz, dulce y tranquila, contrastaba con la intensidad de la competición que, a criterio del jurado internacional, la posicionaba como la mejor nadadora del planeta. De las nueve medallas obtenidas por España, seis llevan su nombre, incluyendo tres oros que la sitúan en una categoría superior a la de sus predecesoras Gemma Mengual, Andrea Fuentes y Ona Carbonell.

La nadadora explicó que la elección de movimientos de alta dificultad, como las verticales inclinadas, conocidas como “unbalanced”, son cruciales para maximizar la puntuación. Estas figuras, recientemente incorporadas al reglamento, exigen una gran fuerza y control del cuerpo, especialmente en la zona abdominal y oblicua. Tió destaca la importancia de la altura en la ejecución, un factor que a menudo se descuida en la búsqueda de velocidad, pero que influye significativamente en la evaluación final. Respecto al entrenamiento físico, desmintió la prohibición de las pesas, resaltando la importancia del crossfit y el trabajo muscular para prevenir lesiones y optimizar el rendimiento en el agua. Además, compartió que su solo libre, con la interpretación del Himno al Amor de Edith Piaf, reflejaba su profundo amor por el deporte, mientras que el solo técnico, al son de “Me Quedo Contigo” de Rosalía, evocaba a su pareja, mostrando la conexión entre su vida personal y su expresión artística. El esfuerzo es tal, que, como en la canción de Edith Piaf, la sincro exige “dejar la patria y a los amigos”, con grandes sacrificios, motivados por el sueño que tuvo desde los cinco años, cuando vió a Gemma Mengual en la televisión.