El presidente iraní Masoud Pezeshkian visitó Moscú para reunirse con Vladimir Putin y firmar un tratado de asociación estratégica que refuerza los lazos entre ambos países en sectores clave como defensa, energía nuclear, tecnología y cooperación económica. Este acuerdo refleja un giro estratégico de Irán hacia alianzas con Oriente, especialmente con Rusia, en respuesta a su aislamiento internacional y las sanciones occidentales.
La cooperación militar es un pilar importante de esta relación. Aunque ambos países comparten intereses comunes, como contrarrestar la influencia de la OTAN, las tensiones también están presentes, como las críticas de Irán al apoyo logístico insuficiente de Rusia en Siria. Además, la controversia por los drones Shahed supuestamente suministrados a Rusia por Irán para su uso en Ucrania ha generado cuestionamientos internacionales.
En el ámbito económico, Irán depende de Rusia para importaciones críticas, como granos, y busca contrarrestar las sanciones a través de esta asociación. Sin embargo, analistas advierten que Rusia prioriza sus propios intereses estratégicos sobre su relación con Teherán.
La política exterior de Pezeshkian, alineada con la visión del líder supremo Ali Jamenei, se centra en fortalecer los lazos con socios orientales y vecinos, marcando un distanciamiento de Occidente en favor de una visión geopolítica basada en intereses comunes.




