Investigación genética rastrea las raíces del Covid en murciélagos

La investigación científica persiste en la búsqueda del origen del COVID-19, especialmente en el contexto de las tensiones geopolíticas sobre las teorías del escape de laboratorio. Los coronavirus, una familia viral conocida por causar enfermedades que van desde el resfriado común hasta el SARS, han sido objeto de intensa investigación tras la pandemia. Este estudio reciente se centra en rastrear los orígenes del SARS-CoV-2, el virus responsable del COVID-19, vinculándolo con la fauna silvestre y el comercio de animales.

Según la investigación publicada por The New York Times, un equipo de científicos ha descubierto paralelismos notables entre el origen del SARS y el del COVID-19, ambos vinculados al comercio de animales salvajes en China. Este análisis llega en un momento delicado, con acusaciones cruzadas entre China y Estados Unidos sobre la posible fuga del virus desde un laboratorio en Wuhan.

El análisis genético comparativo entre el SARS-CoV y el SARS-CoV-2 revela un patrón similar de transmisión. En el caso del SARS, el virus saltó de murciélagos a mamíferos como los perros mapaches en el suroeste de China. Estos animales, vendidos en mercados urbanos, facilitaron el salto del virus a los humanos, desencadenando la epidemia de SARS que afectó a 33 países y causó 774 muertes, según datos de la OMS.

El estudio actual, liderado por investigadores como Jonathan Pekar de la Universidad de Edimburgo y Michael Worobey de la Universidad de Arizona, analizó los genomas de los dos coronavirus pandémicos junto con 248 virus relacionados encontrados en murciélagos y otros mamíferos. Sus hallazgos sugieren que ambos virus siguieron rutas evolutivas notablemente parecidas, con un origen común en murciélagos y una transmisión a través del comercio de vida silvestre.

La investigación destaca cómo la concentración de animales salvajes en mercados urbanos, a menudo transportados desde largas distancias, crea un entorno propicio para el surgimiento y la propagación de nuevos virus. Este proceso, según los autores, incrementa significativamente el riesgo de futuras pandemias. La geografía del suroeste de China, con su rica biodiversidad y su arraigada tradición de comercio de animales salvajes, se presenta como un punto caliente para la emergencia de nuevos coronavirus.

La publicación de este estudio coincide con la divulgación por parte de la Casa Blanca de información que sugiere que la pandemia de COVID-19 podría haber sido causada por un accidente de laboratorio en Wuhan. Este contexto político añade una capa adicional de complejidad a la investigación sobre los orígenes del virus, haciendo aún más urgente la necesidad de una investigación científica independiente y rigurosa, libre de presiones políticas.