Inundaciones en Nueva York paralizan aeropuertos y sistema de metro

Nueva York, una de las ciudades más pobladas de Estados Unidos, enfrenta graves inundaciones que han llevado a la gobernadora Kathy Hochul a declarar estado de emergencia en la ciudad, Long Island y el valle del Hudson. Las lluvias torrenciales, que se suman a una semana de precipitaciones constantes, han afectado gravemente los sistemas de transporte, incluidos los aeropuertos LaGuardia y JFK, así como el metro de la ciudad.

Hasta 13 centímetros de lluvia cayeron en algunas áreas durante la noche del viernes, y se esperan hasta 18 centímetros más a lo largo del día, según informó la gobernadora Hochul. El alcalde Eric Adams instó a los residentes a permanecer en sus hogares si es posible, advirtiendo que “esto no ha terminado”.

Aeropuertos en Crisis

Los vuelos en el aeropuerto LaGuardia se suspendieron temporalmente el viernes por la mañana debido a inundaciones en el área de reabastecimiento de combustible. La Terminal A del aeropuerto, que alberga vuelos de las aerolíneas Spirit y Frontier, también se cerró. Según el sitio FlightAware, alrededor del 18% de los vuelos programados en LaGuardia fueron cancelados, y se registraron 108 retrasos. En el aeropuerto JFK, aunque las instalaciones no estaban tan afectadas, se reportaron 124 retrasos.

Interrupciones en el Transporte Público

Las inundaciones también causaron interrupciones significativas en el sistema de metro de la ciudad. Algunas líneas, como la G que conecta Brooklyn y Queens, se suspendieron por completo, y muchas estaciones se cerraron. La Agencia Metropolitana de Transporte informó que el servicio de trenes Metro North también se vio afectado.

Zack Taylor, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional, calificó la situación como “una amenaza seria para la vida” y aconsejó no viajar hasta que las condiciones mejoren. Cerca de 18 millones de personas en el área metropolitana de Nueva York y otras grandes ciudades de la costa este están bajo avisos y alertas de inundación.

Este evento climático extremo pone de manifiesto la urgencia de abordar las infraestructuras críticas y los sistemas de gestión de emergencias para hacer frente a fenómenos meteorológicos cada vez más severos.