En un giro sorpresivo, la Procuraduría General del Estado (PGE) de Perú enfrenta una ola de renuncias masivas tras la designación de Javier Pacheco como jefe interino, una elección que ha generado controversia. Pacheco, quien es investigado por presunta corrupción, fue nombrado en el cargo hace apenas cinco días por el régimen de Dina Boluarte.
Según reportes de La República, Pacheco convocó a altos funcionarios el sábado pasado para revisar los balances de sus gestiones en la sede de la PGE en San Isidro. Sin embargo, el lunes siguiente solicitó informes de gestión y, por medio de la gerenta general Aida La Rosa, pidió las renuncias de estos altos cargos, sin brindar explicaciones claras.
Este movimiento ha sido percibido como un desmantelamiento de la PGE, generando incertidumbre en la institución. La designación de Pacheco ha sido ampliamente cuestionada, no solo por su situación legal actual, sino también por la aparente incompatibilidad de su nombramiento. Pacheco enfrenta una investigación por el presunto delito de negociación incompatible, relacionada con la designación de Katia Portugal en la Procuraduría Anticorrupción. Mensajes difundidos por el dominical Panorama sugieren una posible relación sentimental entre ambos, lo que agrava las sospechas sobre su conducta profesional.
La crisis en la PGE surge en un momento delicado para el gobierno de Dina Boluarte, y la serie de renuncias en la institución plantea serias dudas sobre la estabilidad y eficacia de la administración de justicia en el país.




