Inteligencia artificial, almacenamiento masivo de datos, robots y servicios

César Augusto kanashiro Castañeda

Es un hecho que la tecnología está transformando el mundo tal y como lo conocemos. Vivimos en un entorno hiperconectado, más ágil y rápido, que modifica tanto la forma que de relacionarnos como los modelos de negocio. Esta evolución trae consigo efectos sin duda positivos en todos los sectores de la economía; la información crece rápidamente y brinda, gracias a su análisis y explotación de forma eficiente, nuevas oportunidades que se abren ante nosotros.

La innovación digital es un tema estratégico dentro de las organizaciones debido al impacto que produce en los resultados de las empresas, ya que el uso del poder de la información se ha convertido en una estrategia diferenciadora en las organizaciones, pues se logra una eficiencia en el modelo de negocio. La transformación digital incluye la automatización de procesos robóticos, la automatización cognitiva, la captura inteligente de datos y otras tecnologías de vanguardia, las cuales proporcionan a las organizaciones mejoras en eficiencia y efectividad.

En empresas globales, un gran porcentaje del negocio depende de plataformas de Tecnología de Información (TI), por lo cual se ha convertido en un mecanismo continuo de recopilación de datos, ya que permite seguir el progreso y los patrones que evolucionan con el tiempo.

Los contadores, como muchos otros profesionistas, afrontan grandes retos derivados de los cambios tecnológicos y de las nuevas tendencias digitales. Debemos considerar que el uso de la automatización en los procesos contables por medio de la inteligencia artificial y el manejo de datos está cambiando el rol tradicional de las actividades de los equipos de contabilidad, finanzas y auditoría. Esta situación provoca incertidumbre en los potenciales roles de la profesión contable, entre ellos, la auditoría.

La detección de anomalías es una práctica en la que los auditores detectan el fraude contable seleccionando muestras entre los asientos en los libros contables, y probándolos para asegurar su exactitud. Para tener una idea sobre la cantidad de anomalías que puede detectar un auditor, por ejemplo, si pensamos en una base de datos de 100 millones de entradas, tal vez 10 sean motivo de preocupación. Esto significa que los auditores altamente experimentados tratan de identificar “las agujas en el pajar” detectando de dónde puede provenir el riesgo de la auditoría. Ello se hace a partir conocimiento sobre los clientes, incluyendo sus negocios, políticas contables y gobierno.

La auditoría financiera se define como un proceso sistemático de obtener y evaluar los registros patrimoniales de un individuo o empresa a fin de verificar su estado financiero. Tiene como objetivo determinar la razonabilidad, integridad y autenticidad de los estados financieros, expedientes y demás documentos administrativos contables presentados por la dirección; así como expresar las mejoras o sugerencias de la organización. La tarea del auditor es analizar la exactitud y veracidad de los registros mostrados por una empresa, a fin de corregir errores, irregularidades y fraudes. Se basa en el funcionamiento de la contabilidad, pero los objetivos son más amplios: emitir una opinión acerca de la marcha de la empresa, evaluar las metas, examinar su gestión, sus actores, y efectuar un posterior seguimiento de las recomendaciones en la empresa.

Una auditoría remota es lo mismo que una auditoría en sitio, pero el auditor colabora por medio de la tecnología. En ella se puede cubrir la revisión de documentos y registros, el recorrido por instalaciones, entrevistas con trabajadores y presentación de hallazgos mediante el uso de plataformas tecnológicas que incluyen: tecnología de transmisión web en vivo como Webex, Zoom, MS Teams o GotoWebinar. Esta transmisión en vivo puede combinarse con tecnología móvil como un teléfono inteligente o tableta con capacidades de video (por ejemplo, WhatsApp, Skype o Facetime), así como con tecnología de lentes inteligentes y auriculares de video.

En este momento se está gestando una revolución tecnológica que podría ser aún más trascendental para nuestras vidas: la aplicación práctica de la llamada “inteligencia artificial”. Son tan grandes los cambios que se están dando que seguramente van a afectar todos los ámbitos de nuestras vidas, y la profesión de la auditoría no está exenta de ellos.

En la actualidad, la inteligencia artificial está en una fase de investigación que los expertos conocen como “machine learning” (aprendizaje automático), que, como su nombre indica, supone el uso de algoritmos para el análisis de los datos con el fin de establecer patrones que permiten predicciones futuras. El siguiente paso tras esa fase conocida como machine learning será el análisis de los denominados Big Data (volumen de datos). Esta implicará no solo el análisis de datos internos de la Empresa, extraídos de los ERP (nterprise Resource Planning), que significa “sistema de planificación de recursos empresariales” de la empresa y la automatización de procesos, sino también de un gran volumen de datos externos que cambiarán a gran velocidad, serán de variada procedencia y requerirán, para un análisis certero, que sean veraces y aporten valor para la toma de decisiones. Esto corresponde a las denominadas “5 uves”: volumen, variedad, velocidad, veracidad y valor. Lo mismo que deberá contener este análisis de datos para que se considere “Big Data”.