La creciente inseguridad en Huánuco es un problema que requiere acciones coordinadas entre autoridades, policía y ciudadanía. Los recientes asaltos a viviendas, incluso en zonas como Crespo Castillo donde reside el alcalde, evidencian la urgencia de implementar medidas integrales.
Por su parte, los líderes de la construcción civil, como Jotwin Criollo y Américo Cardenas, han dado la voz de alarma y han pedido a las autoridades que apoyen la vigilancia de la ciudad y las zonas de construcción. Los delincuentes no solo amenazan a los residentes, sino que también roban herramientas de los sitios de construcción.
Si bien la policía realiza operativos y capturas, la posterior liberación de delincuentes por el Poder Judicial o Fiscalia genera sensación de impunidad e incentiva la reincidencia. Esta descoordinación en el sistema de justicia debe corregirse para brindar sanciones ejemplares que desmotiven el accionar criminal.
La implementación de un sistema integral de videovigilancia que realmente funcione es otro aspecto pendiente. Las cámaras anunciadas en gestiones pasadas o no se instalaron o están inoperativas, desperdiciando recursos y facilitando la delincuencia.
Sumado a esto, urge mayor pie de fuerza policial y garantizar su seguridad para una labor más efectiva. Asimismo, las autoridades ediles y regionales deben priorizar planes que recuperen espacios públicos, alumbrado y vigilancia barrial, involucrando a vecinos organizados.
La población también debe extremar medidas preventivas en sus hogares. Pero ningún esfuerzo individual será suficiente si el Estado no asume su responsabilidad en la lucha contra la inseguridad con políticas sostenidas.
En estas fiestas, el mejor regalo para Huánuco sería recuperar la tranquilidad perdida. ¿Hasta cuándo seguiremos tolerando la zozobra en nuestras calles? Ha llegado la hora de unir voluntades en un pacto ciudadano por la paz social.




