Inglaterra: Control de celulares agota a profesores en escuelas, según estudio

Escuelas británicas gastan hasta 108 horas semanales, el equivalente a 3.3 empleados, en controlar celulares, desviando recursos vitales y generando un costo de hasta 94 libras por alumno al año.

Un revelador estudio reciente, publicado en febrero de 2026, expone que los colegios en Inglaterra enfrentan un “enorme drenaje” de recursos, invirtiendo más de 100 horas semanales en la gestión de celulares. Esto afecta directamente a 20 centros educativos analizados, desviando la atención de actividades esenciales para más de 3.5 millones de alumnos de secundaria.

Según la investigación publicada por The Guardian, la Universidad de Birmingham concluyó que la aplicación de políticas sobre teléfonos móviles en las escuelas es un reto monumental, no solo en tiempo sino también en el desvío de esfuerzos del personal. El informe, difundido en el British Medical Journal, surge en un momento crucial, cuando el gobierno británico insta a las escuelas a adoptar una cultura “libre de teléfonos” incluso durante los recreos y almuerzos, una medida que Ofsted ya está evaluando.

El Agotamiento Semanal: Más de 100 Horas Drenadas en el Control Celular

La investigación detalló que la vigilancia del uso de smartphones en las aulas no recae solo en los profesores; también involucra a auxiliares de enseñanza, conserjes y recepcionistas. De un total de 20 escuelas estudiadas a nivel nacional, 13 implementan políticas “restrictivas” y 7 “permisivas”. Los resultados son alarmantes: las escuelas con normativas restrictivas dedican un promedio de 102 horas semanales a su cumplimiento, lo que equivale a 3.1 empleados a tiempo completo. Curiosamente, las políticas permisivas resultan aún más demandantes, consumiendo 108 horas semanales o el esfuerzo de 3.3 empleados, incrementando los costos en £94 por alumno por año escolar, un gasto que podría alcanzar millones si se proyecta a los aproximadamente 3.5 millones de estudiantes de secundaria en Inglaterra.

¿Realmente Funciona Prohibir los Celulares en las Aulas?

Mientras casi el 99.9% de las escuelas primarias y el 90% de las secundarias en el Reino Unido ya poseen políticas sobre el uso de celulares, su efectividad es cuestionable. Los datos del Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología revelan que el 58% de los alumnos de secundaria admite usar sus teléfonos sin permiso durante las clases, cifra que se eleva al 65% entre los estudiantes de Key Stage 4 (edades 14-16). Este uso clandestino no solo interrumpe el aprendizaje, sino que genera confrontaciones diarias. Un estudio de Common Sense Media de 2023, por ejemplo, señala que los adolescentes pueden pasar entre 7 y 8 horas diarias en sus pantallas, y un 75% duerme con su móvil cerca, afectando su sueño en 30 a 40 minutos por noche.

La Lucha Global: ¿Hasta Cuándo la Distracción Digital en las Aulas?

La preocupación por el impacto de los smartphones en la educación no es exclusiva de Inglaterra. Países como Francia implementaron una prohibición nacional en 2018 para menores de 15 años, y Países Bajos se unirá con una medida similar en 2024. Desde la aparición del primer iPhone en 2007, el acceso a la tecnología móvil ha escalado exponencialmente, con una penetración global de smartphones que supera el 80% y donde más del 90% de los jóvenes británicos de 12 a 15 años poseen uno. Este contexto global subraya la urgencia de encontrar soluciones efectivas.

¿Un Requisito Legal Podría Simplificar la Gestión o Solo Generaría Nuevos Problemas?

Ante la magnitud del problema, el sindicato de docentes NASUWT ha urgido al gobierno a ir más allá de las “guías” y establecer un “requisito legal” para que los móviles sean guardados durante toda la jornada escolar. Matt Wrack, secretario general de NASUWT, afirmó que la situación ha llegado a un “punto crítico”, con aprendizaje interrumpido y concentración reducida. Sin embargo, Prof. Miranda Pallan, coautora del informe, advierte que incluso con una prohibición legal, las brechas y la necesidad de gestionar los dispositivos seguirán siendo una carga. ¿Deberían las escuelas invertir en soluciones como taquillas o bolsas de seguridad para teléfonos, como sugieren líderes educativos para mitigar esta carga adicional?

Inversión y Tecnología: La Estrategia para Ahorrar Cientos de Horas

El costo de esta distracción no es solo monetario, sino también educativo. Se estima que los estudiantes pueden revisar sus teléfonos entre 11 y 12 veces por clase, perdiendo entre 15 y 20 minutos de instrucción efectiva en una lección promedio de 45 minutos. Pepe Di’Iasio, secretario general de la Asociación de Líderes Escolares y Universitarios (ASCL), ha solicitado financiación específica para que las escuelas puedan implementar sistemas de almacenamiento seguro, como taquillas o bolsas especiales. Esta inversión podría no solo reducir el estrés del personal, donde un 50-60% de los docentes reportan aumento de estrés por el manejo de teléfonos, sino también liberar cientos de horas semanales para actividades pedagógicas esenciales o apoyo pastoral, optimizando los recursos humanos y económicos.

Desde el 2007: Quince Años de Smartphones que Redefinen el Aula

Desde el lanzamiento del primer smartphone revolucionario en 2007, la dinámica en las aulas ha cambiado drásticamente. Lo que empezó como una herramienta de comunicación se ha convertido en una fuente de distracción constante. Las guías gubernamentales de principios de 2024 para una política “libre de teléfonos” buscan revertir esta tendencia, pero la implementación ha demostrado ser un desafío complejo. La inspección de Ofsted sobre cómo las escuelas aplican estas directrices será crucial para entender la evolución y el impacto real de estas medidas en los próximos años.

¿Cómo Podrán las Escuelas Peruanas Aprender de Esta Experiencia y Adaptarse?

El estudio de Birmingham University ofrece una clara advertencia: la gestión de celulares en las escuelas es un desafío enorme que consume recursos y atención valiosos. Prof. Victoria Goodyear, investigadora principal del Smart Schools Study, insiste en que necesitamos “nuevas formas de abordar el uso de smartphones en adolescentes”. Esta realidad, vista en Inglaterra, resuena fuertemente en Perú, donde un alto porcentaje de adolescentes también posee smartphones y las instituciones educativas, incluyendo las de Huánuco, luchan con similares desafíos. ¿Qué estrategias innovadoras podríamos implementar para equilibrar la comunicación, la seguridad y un ambiente de aprendizaje efectivo, sin ahogar los limitados recursos de nuestras escuelas, y qué papel jugarán los padres y el mismo alumnado en esta transformación necesaria?

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