La actividad sísmica en Perú continúa siendo un tema de vital importancia, dada su ubicación estratégica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa convergencia de placas tectónicas. Esta condición geográfica convierte al país en un territorio altamente propenso a experimentar movimientos telúricos de diversa magnitud, desde temblores imperceptibles hasta terremotos devastadores. La vigilancia constante y la preparación ante estos eventos son, por tanto, esenciales para proteger a la población.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) mantiene un monitoreo permanente de la actividad sísmica en el territorio nacional, proporcionando información crucial para la gestión de riesgos y la respuesta ante emergencias.
El IGP, a través de su Centro Sismológico Nacional (CENSIS), utiliza una Red Sísmica Nacional compuesta por sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento distribuidos a lo largo del país, tal como se establece en la Directiva N° 0017-2018MINAM. Esta red permite registrar y analizar cada evento sísmico, desde temblores hasta sismos de mayor intensidad, para luego difundir la información a la población y a las autoridades competentes.
Los reportes sísmicos más recientes indican que el 31 de mayo de 2025 a las 10:01:19 hora local, se registró un sismo de magnitud 4.0 con epicentro ubicado a 56 km al sur de Sechura, Piura, con una profundidad de 31 km. Anteriormente, el 29 de mayo de 2025 a las 06:39:41, un sismo de magnitud 4.2 se localizó a 66 km al suroeste de Palpa, Ica, con una profundidad de 54 km y una intensidad de II-III en la escala de Mercalli Modificada en la zona de Palpa. Es crucial entender que la escala de Mercalli Modificada mide la intensidad de un terremoto según los efectos y daños observados en un lugar específico.
Ante este panorama, las autoridades, incluyendo el IGP y el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), insisten en la importancia de la prevención. Se ha advertido sobre la acumulación de energía sísmica en el sur del país, lo que podría desencadenar un sismo de gran magnitud. Esta alerta ha motivado a las instituciones a reforzar las campañas de sensibilización y a exhortar a la población a estar preparada.
El INDECI, en su rol de ente rector de la gestión del riesgo de desastres, recomienda a cada familia contar con un plan de emergencia y una mochila de emergencia equipada con elementos esenciales como alimentos no perecibles, agua, ropa de abrigo, artículos de higiene, medicinas, linterna, radio a pilas y documentos personales. Además, promueve la realización de simulacros a nivel nacional para fortalecer la cultura de prevención y mejorar la capacidad de respuesta ante sismos y otros eventos adversos. En 2024, se llevaron a cabo dos simulacros a nivel nacional con este propósito.
Ante la ocurrencia de un sismo, el INDECI aconseja mantener la calma, ubicarse en zonas seguras previamente identificadas, protegerse la cabeza y alejarse de ventanas y objetos que puedan caer. Después del sismo, es fundamental revisar las instalaciones de gas y electricidad, evaluar los daños en la vivienda y seguir las indicaciones de las autoridades. Contar con un plan familiar de emergencias y conocer las rutas de evacuación son medidas clave para reducir el impacto de un sismo.




