En los últimos días, Diario Ahora ha sido cuestionado públicamente por informar sobre la existencia de denuncias administrativas y penales vinculadas a la autorización de funcionamiento del colegio Von Neumann en Huánuco. El comunicado difundido por la institución educativa, que acusa a este medio de “mentir” y “engañar”, obliga a una aclaración necesaria sobre los límites —y deberes— del periodismo responsable.
Informar sobre la existencia de denuncias no equivale a condenar, ni mucho menos a fabricar hechos. El periodismo cumple su rol cuando da cuenta de documentos reales, ingresados a instancias oficiales del Estado, y cuando contrasta esa información con fuentes institucionales. En este caso, Diario Ahora no solo informó sobre denuncias que existen, sino que además corroboró con la propia UGEL Huánuco la recepción de una carta notarial presentada por la Cooperativa San Francisco, hecho que confirma que el conflicto es real y conocido por las autoridades educativas.
Pretender deslegitimar una publicación porque no existe aún una sentencia judicial es desconocer cómo funciona el sistema democrático. Las denuncias —administrativas o penales— son parte del control ciudadano y del Estado de derecho. Silenciarlas o exigir que no se informe sobre ellas hasta que haya un fallo final sería pedir, en la práctica, un periodismo mudo frente a hechos de interés público.
La UGEL ha sido clara: no le corresponde intervenir en contratos privados, pero sí cautelar el derecho de los estudiantes y supervisar condiciones educativas. Esa precisión, recogida por este medio mediante entrevista directa, demuestra que Diario Ahora no ha actuado con ligereza, sino con responsabilidad, equilibrio y rigor informativo.
Resulta preocupante que, frente a información documentada, se opte por desacreditar al mensajero antes que aclarar los hechos por las vías correspondientes. El debate público se empobrece cuando se reemplaza la argumentación con descalificaciones. El derecho a réplica es legítimo; el intento de intimidación mediática, no.
Diario Ahora no ha inventado documentos, no ha alterado información ni ha afirmado culpabilidades. Ha informado, con atribución clara y respeto al debido proceso, sobre denuncias existentes y sobre la posición de las autoridades educativas. Eso no es desinformar: eso es periodismo.
En una sociedad democrática, los medios no están para agradar a todos, sino para informar con verdad, incluso cuando esa verdad incomoda. Defender ese principio no es una opción editorial: es una obligación ética.
Diario Ahora reafirma su compromiso con la transparencia, la veracidad y la libertad de prensa, convencido de que solo con información abierta y responsable se fortalece la confianza ciudadana y se protege el interés público.




