INFORMALIDAD, POBREZA, BRECHA SOCIAL E INEFICIENCIA EN LA GESTIÓN PÚBLICA, UNA REALIDAD POR CAMBIAR.

INFORMALIDAD, POBREZA, BRECHA SOCIAL E INEFICIENCIA EN LA GESTIÓN PÚBLICA, UNA REALIDAD POR CAMBIAR.

Por Willy Marcellini Ramírez (*)

“El buen gobierno depende

de la habilidad de tomar

responsabilidad, tanto por la

administración como

por la gente.” 

Narendra Modi

Continuando con el análisis de la publicación de la Sociedad Nacional de Industrias (SIN) titulado “Perú Regiones al 2031”, con lo cual plantean la construcción de una agenda para nuestras regiones del país y poder lograr un crecimiento en el aspecto económico principalmente, trataremos de ver ahora sucintamente aspectos tales como: la informalidad, la pobreza monetaria, las brechas sociales, ineficiencia en la gestión pública, entre otros aspectos.

Según información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) a través de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), el índice de informalidad laboral en el Perú alcanza el 76.8 % al 2021, cifra que es uno de los más altos de Sudamérica. 

Más aún, hay varias regiones con una informalidad superior al 90 % como es el caso de Puno, Apurímac y Huancavelica (94.8 %). Huánuco tiene, según este estudio, una informalidad laboral de 89.9 % y una pobreza monetaria cercana a 36 %. La pobreza monetaria del país fue de 25.9 % en el 2021. Como se puede ver, la informalidad está muy correlacionada con el nivel de pobreza monetaria de las regiones.

La pobreza en la población también genera brechas sociales, derivada muchas veces del ineficiente despliegue del Estado en garantizar el desarrollo pleno de las capacidades de los ciudadanos en el territorio. Usando el Índice de Densidad del Estado (IDE), metodología aplicada por el Programa de las Naciones Unidas (PNUD), al 2017, de las 25 regiones en el Perú solo 10 regiones cumplen un nivel aceptable de servicios ciudadanos. Es decir, hay 14 regiones que tienen bajos niveles de provisión de agua, alcantarillado, electricidad o educación a niños menores de 15 años. 

Una de estas regiones es Huánuco, que se ubica dentro de los cuatro últimos a nivel nacional. De manera complementaria al índice IDE, el INEI dispone de un mapa de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de la población, que incluye indicadores como viviendas inadecuadas, viviendas con hacinamiento, viviendas sin servicios higiénicos, hogares con niños que no asisten a la escuela y hogares con alta dependencia económica. 

Al 2019, de acuerdo con este mapa, casi la mitad de las regiones tienen a más del 20 % de su población con altos índices de necesidades básicas desatendidas. En el caso de Huánuco tiene el 23.8 % de su población con al menos una necesidad básica insatisfecha.

El ineficiente despliegue del Estado, en sus tres niveles de gobierno, en su labor de cobertura y atención de las necesidades básicas de la población o en su afán de cerrar estas brechas económicas y sociales de las regiones, es fácilmente observable en la realidad; sin embargo, esta ineficiencia no es por la carencia de recursos públicos sino por la gestión deficiente y la ausencia de claras políticas públicas. Los recursos que dispone el Estado son cada vez mayores, habiendo pasado de 42 mil millones de soles del 2017 a 54 mil millones de soles al 2021. 

Observándose que a nivel nacional hay un desfase tremendo entre el presupuesto ejecutado con el presupuesto programado, siendo 66.6 % el promedio de lo ejecutado en un periodo de 5 años (del 2017 al 2021). Los recursos no ejecutados, es decir, obras paralizadas o inconclusas, proyectos encarpetados o mal elaborados, son el reflejo de una gran ineficiencia en la gestión del Estado y la política de planeamiento de la obra pública. En ese sentido, hay mucho por hacer en la gestión y coordinación de los tres niveles del Estado para la ejecución de obras prioritarias y urgentes que servirían grandemente para atender las necesidades básicas de la población, todo ello con el fin de cerrar las brechas sociales valiéndose de criterios importantes de priorización de índole nacional, regional y local.

Es urgente la formulación de grandes estrategias nacionales enfocadas en las regiones y los sectores importantes que impulsen y dinamicen la economía, partiendo por considerar las ventajas comparativas, las propias potencialidades tanto de materias primas, recursos naturales, suministros, recursos humanos, elementos diferenciales, entre otros, para derivar en un proceso de transformación y elaboración de bienes tangibles e intangibles, bienes que añadan valor, para así crear una ventaja competitiva de las regiones. 

Esto debe lograrse permitiendo la generación e integración productiva a través de clusters y cadenas productivas, creación y fortalecimiento de las empresas, y sentar las bases de un proceso de interacción con la actividad productiva nacional y la internacionalización de la oferta.

En resumidas cuentas, lo que se pide al gobierno en sus tres niveles, es que plantee y sustente sus políticas públicas con mayor certeza, con una visión estratégica y que fortalezca su capacidad de ejecución. 

Es decir, que sea cada vez más eficaz, participativo y transparente en provisión de sus servicios públicos, buscando el bienestar de la población. Hasta la próxima. Saludos cordiales.

(*) Es licenciado en Administración por la UNMSM, MBA por la Universidad de Génova, Cofundador de EIDE (Escuela Internacional del Dinero y la Empresa) e Inversionista independiente en la Bolsa de Valores.

Correo: [email protected]