La noticia de que Huánuco se acerca a la realización del Proyecto de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) ha sido recibida con optimismo por la comunidad. Esta iniciativa representa un avance significativo hacia la modernización de la infraestructura local y el cuidado del medio ambiente, especialmente del río Huallaga. Es un paso esencial para incrementar la salubridad en la ciudad y, por extensión, en parte de la región.
Ante el anuncio de que ya se han identificado los terrenos en Colpa Baja que suman 5 hectáreas para el proyecto. Ahora la pelota esta en la cancha del Ministerio de Vivienda para que haga la cotización y compra. Este esfuerzo es crucial para avanzar en la construcción de la PTAR.
Como ya lo hemos dicho antes, la construcción del PTAR tiene una necesidad inaplazable para el desarrollo sostenible de Huánuco. La planta nos abre la puerta a la gran inversión en obras de gran impacto y vitales como hospitales y escuelas, que son imposibles de erigir sin antes asegurar una gestión adecuada de las aguas residuales.
El camino hacia la realización del PETAR es indudablemente largo y burocrático, lleno de obstáculos que requieren una gestión diligente y perseverante. Sin embargo, es imperativo seguir adelante, cumpliendo cada paso requerido para convertir este proyecto en una realidad tangible.
Es esencial que la comunidad de Huánuco y sus autoridades mantengan el enfoque y la presión necesarios para asegurar que el financiamiento prometido por el gobierno alemán se materialice en beneficios concretos para nuestra región y no se desvíe por inercias burocráticas o intereses particulares.
La construcción del PTAR es más que un proyecto de infraestructura; es un compromiso con el futuro sostenible de Huánuco, un paso hacia la transformación de nuestra ciudad en un referente de responsabilidad ambiental y bienestar social. La realización de este proyecto es una prueba de nuestro compromiso colectivo con la mejora continua de nuestra calidad de vida y la protección de nuestros recursos naturales.
En este contexto, la responsabilidad recae no solo en las autoridades, sino en cada uno de nosotros como ciudadanos, para apoyar, supervisar y exigir la ejecución eficiente y transparente de este proyecto vital. Es hora de unir fuerzas y trabajar juntos por el Huánuco que soñamos, un Huánuco preparado para enfrentar los desafíos del futuro con infraestructura moderna, sostenibilidad ambiental y una comunidad saludable.




