IMPACTOS DEL TIPO DE LABRANZA SOBRE LAS PROPIEDADES DEL SUELO Y EL RENDIMIENTO DE MAÍZ

Por: Jimmy Alcides Ocaña Reyes

La labranza del suelo es una práctica común adoptada por los agricultores desde tiempos coloniales, introducidas por los españoles, destacando especialmente el uso del arado de tiro (Martínez y Pérez, 2008). Estas técnicas tradicionales laboriosas incluyen el arado, la cruz, la rastra, e incluye la quema de residuos vegetales, las que están correlacionadas fuertemente con el deterioro de las propiedades del suelo (Smith y Richards, 2018; Lee et al., 2022) e incremento de los costos de producción del cultivo. Por otro lado, la cero labranza se distingue por tres principios fundamentales: la mínima perturbación mecánica del suelo, la conservación de una cobertura orgánica constante y la rotación de cultivos. Estos enfoques están diseñados para mejorar las propiedades del suelo, lo que puede llevar a un aumento en los rendimientos y la rentabilidad de los cultivos (FAO, 2012), además de reducir la erosión y mejorar la retención de humedad en el suelo (Turner y Mitchell, 2017).

La aplicación de los principios de la cero labranza está estrechamente vinculada con mejoras en la materia orgánica del suelo y el rendimiento de los cultivos (Jones et al., 2020; Patel et al., 2023). En suelos sometidos a labranza continua, la densidad aparente (Db) suele ser mayor comparada con suelos manejados con prácticas continuas de la cero labranza, lo que refleja la influencia negativa de la labranza en la capa superficial del suelo (Evans et al., 2009). No obstante, la labranza continua puede facilitar la degradación de la estructura del suelo, lo que aumenta la erosión y la escorrentía (Thomas y Gibson, 2019). Las prácticas de la cero labranza, en contraste, tienden a mantener una mayor humedad volumétrica en el suelo en comparación con las prácticas tradicionales (Wang y Chen, 2002), además de proporcionar protección física al suelo (Miller y Green, 2020) y reducir la erosión (O’Connor et al., 2018).

Este estudio tuvo como objetivo evaluar y comparar las diferentes propiedades del suelo entre los sistemas de la cero labranza  y la tradicional. Para ello, se realizó un experimento de campo con maíz choclo, evaluándose la densidad aparente, la humedad volumétrica, la población de lombrices, la erosión del suelo, el rendimiento de las mazorcas y la rentabilidad económica. Los resultados mostraron que la cero labranza redujo significativamente la erosión del suelo y presentó mayores valores en humedad volumétrica, población de lombrices y rendimiento en comparación con la labranza tradicional. Estos hallazgos indican que las prácticas de la cero labranza son más eficientes y sostenibles en términos económicos y ambientales en comparación con las técnicas de labranza tradicional.