El devastador huracán Idalia ha dejado un rastro de destrucción a su paso por Florida y Georgia, azotando la región con vientos de hasta 200 kilómetros por hora. Las autoridades reportan un balance preliminar de más de 470,000 personas sin electricidad, 1.5 millones evacuadas, y numerosos daños materiales que incluyen calles inundadas y viviendas y vehículos anegados. Aunque hasta el momento no se han confirmado víctimas mortales, dos personas han fallecido en accidentes de tráfico que podrían atribuirse al fenómeno climático.
El huracán, que tocó tierra cerca de Keaton Beach, en Florida, impactó en una zona que no había experimentado un ciclón de esta magnitud en más de un siglo. Consecuentemente, los servicios de emergencia y los residentes se encontraron lidiando con un escenario catastrófico imprevisto, incluida una peligrosa subida del nivel del mar que alcanzó un máximo de 4.6 metros, según la Agencia Federal de Gestión de Desastres (FEMA).
Las autoridades estatales y federales, incluida la administradora de la FEMA, Deanne Criswell, están en terreno evaluando el impacto. La firma financiera UBS ha estimado los daños en aproximadamente 9,300 millones de dólares, aunque se espera que el cálculo final pueda ser mayor. Mientras tanto, el presidente Joe Biden ha ofrecido el apoyo total del Gobierno federal a las áreas afectadas, destacando que la prioridad inmediata es garantizar la seguridad y el bienestar de los residentes afectados.




