Huasicancha, relatos y costumbres

Gino Damas Espinoza, natural de Pucará, Huancayo, es, entre otras muchas y fructíferas cosas, un recopilador de los mitos y leyendas de diferentes lugares. Fruto de esa pasión, publicó hace algunos años un libro que se titula Huánuco y su otra literatura o la tradición oral en Huánuco. El éxito de dicha publicación lo ha llevado a desempolvar unos textos guardados hace algún tiempo atrás y a publicar un nuevo libro, Huasicancha, relatos y costumbres, bajo el sello editorial de la Universidad Ricardo Palma y con el auspicio de la Municipalidad de Huasicancha.
Este distrito huancaíno es conocido por nosotros gracias a la pluma de Gino; ya que en las páginas del libro podemos encontrar anécdotas, leyendas o algunos mitos que narran parte de su historia y de su cultura.
El libro está dividido en tres partes. La primera contiene veintiséis relatos cortos que muestran parte de la idiosincrasia de huasicanchina. Leyendo «Formación del pueblo de Huasicancha», nos enteramos de que dicha población, para vengarse del abuso de los chilenos, les daban de comer quinua y machca mal cocinadas para que les dé cólicos, también del por qué les dicen cashu a sus pobladores. Encontramos anécdotas que nos muestran la picardía de los lugareños y si somos fanáticos de esas historias que nos ponen los pelos en punta o la piel de gallina, podemos leer «La cabeza vengadora», «Mal agüero», «El enamorado que se condenó», «La madre, su hijo y la condenada» u otras historias que nos ayudarán a imaginar a ese mundo andino con todas sus costumbres.
La segunda parte, titulada «Costumbres de la comunidad de Huasicancha», nos explica las fiestas costumbristas que se celebran mensualmente en el distrito y lo que más nos llama la atención es la costumbre ancestral de Los varayok’s. Acerca de ellos el libro nos dice: «… cada uno de ellos lleva una vara de chonta con incrustaciones de plata y bronce la cual la adornan con flores e hilos de colores…En el mes de enero reciben su cargo… y durante todo el mes llevan su poncho de vicuña que no pueden quitarse para nada, así como tampoco el resto de las prendas que no pueden ser sustituidas. De la misma manera no pueden lavarse la cara, peinarse ni limpiarse las legañas, bajo pena del más duro castigo». Según el autor del libro, esta costumbre empieza el uno de enero, va hasta el uno de febrero y termina con una fiesta que se llama Saca poncho; después de ella, la nueva autoridad está preparada para ejercer su cargo durante un año. Leyendo esa parte, me he puesto a pensar cómo terminará el cuerpo del varayok’s y cómo harán los que lo rodean para soportarlo. Pero tradición es tradición, y hay que respetarla. El libro también nos cuenta la costumbre en los entierros y otras más.
En esta parte también encontramos información sobre las creencias de los pobladores; una de ellas dice que si se juntan los cabellos de dos personas distintas, estas pueden terminar odiándose. Yo ahí sería feliz. Esta sección termina con una relación de topónimos de la zona.
La tercera parte del libro contiene la ponencia del autor leída en el II Congreso Internacional de Literatura Hispanista en donde nos da a conocer sobre la importancia de la literatura oral, el lenguaje que en ella se usa, los personajes presentes en los relatos y las características de este tipo de relatos.
Creo que Huasicancha, relatos y costumbres es un libro que no debe de faltar en las bibliotecas de aquellos que gustan de la literatura oral así como de aquellos que gustan saber sobre la cultura de los pueblos.
Las Pampas, 27 de abril de 2017.