Miles de personas marcharon ayer por las calles de Huánuco en un pasacalle conmemorativo por el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. El evento movilizó a delegaciones institucionales, escolares y activistas, los cuales se movilizaron por las principales calles de la ciudad de Huánuco, llevando un mensaje claro a favor de la lucha contra la violencia de género y el feminicidio.
La concentración final se realizó en la Plaza de Armas, donde las entidades participantes —entre ellas la Defensoría del Pueblo y el Programa INABIF— se sumaron al acto sin emitir declaraciones públicas ni propuestas programáticas. El evento tampoco estuvo acompañado por cifras de casos, indicadores regionales o intervenciones concretas.
Las pancartas portadas por escolares y funcionarios —con frases como “No más golpes” o “La violencia es miedo disfrazado”— visibilizaron el mensaje simbólico de la jornada. Pero, más allá del impacto visual, la ciudadanía no recibió información práctica sobre cómo denunciar, prevenir o atender los casos de violencia que siguen afectando a mujeres y niñas en Huánuco.
Durante la cobertura realizada por este medio, se identificó la participación activa de organismos públicos como la Defensoría del Pueblo y el INABIF. También estuvo presente el Dr. Melvin Roldán, reconocido por su rol en eventos de este tipo, aunque no brindó declaraciones formales.
A pesar de la magnitud del pasacalle, no se registró presencia visible del Gobierno Regional de Huánuco ni del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Ninguna de estas entidades respondió a las consultas del Diario Ahora hasta el cierre de esta edición, y no se difundieron balances, compromisos ni una hoja de ruta articulada entre sectores.
El evento cerró con una ceremonia breve en el estrado oficial de la plaza, sin pronunciamientos ni discursos institucionales que recogieran las demandas ciudadanas o propusieran soluciones ante la persistente violencia contra las mujeres en la región.
Pese al esfuerzo logístico y al entusiasmo demostrado por la ciudadanía, el pasacalle dejó en evidencia un vacío preocupante: la ausencia de estrategias concretas. No hubo puntos de atención para víctimas, módulos legales, psicólogos ni representantes del sistema judicial.
Tampoco se ofrecieron canales de denuncia directos ni información útil para mujeres que viven situaciones de riesgo. La actividad se centró en lo visual, sin acompañamiento técnico, ni perspectiva de política pública.
Huánuco es una de las regiones con mayores índices de violencia familiar, según datos de la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de la Mujer. Sin embargo, esta jornada conmemorativa no incluyó información local ni planteó acciones coordinadas entre las instituciones convocantes.
El evento del 25 de noviembre demostró que Huánuco cuenta con una ciudadanía activa y comprometida con la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, el silencio institucional tras la marcha, la ausencia de cifras locales y la falta de compromisos documentados ponen en duda la utilidad práctica de este tipo de actividades si no se traducen en acciones reales.




