HUÁNUCO: FIESTA SIN CULTURA “EL APOSTATA”

Por: Jacobo Ramirez Mays
Llegó agosto, mes donde Huánuco debería ponerse su mejor ropa de gala y gritar a los cuatro vientos: “¡Carajo, aquí estamos, con historia y cultura!”. Pero naca la pirinaca. Este 15 de agosto que pasó, en vez de fiesta con arte y orgullo huanuqueño, la ciudad amaneció sin ni una pisca de actividades culturales y, para cocncha, negando el uso de espacios públicos a eventos que hubieran cambiado, en algo, el rostro maltrecho de esta ciudad.


El alcalde y sus regidores, esos que se paran golpeando el pecho diciendo que aman a Huánuco, a la hora de la hora entienden menos de cultura que un borracho de latín. Para ellos cultura es un adorno, como esos floreros con flores de plásticos, se ven de lejos, pero nadie los riega. La mencionan en discursos, se llenan la boca con la palabrita, pero al toque la escupen porque ni saben masticarla.
En vez de talleres de arte, recitales o teatro, arman su “gran feria cultural” que termina siendo un mercado chicha donde se venden calzones made in China, pachamancas, carcasas de celular. Esa feria más parece sucursal del mercado con puestos de comidas que botan más humo que combi, chicharón de soya y pitzas con quesos que huelen a sobaco de mototaxistas y ¿Arte? Ni en figurita. Esa es la idea de fiesta de aniversario que tienen.


Y lo más bravo es que se creen que con eso ya cumplieron con la ciudad. Mientras tanto, los pintores siguen pintando en cantinas, los escritores regalando sus libros porque nadie los compra, y el teatro bueno, aquí el único teatro es el que hacen los políticos cuando se reparten el presupuesto. Para estos patas, cultura es como el preservativo saben que existe, pero nunca lo usan.


Y claro, como buen paquete, el tráfico se suma al vacilón: mototaxis, combis y motos peleándose metro a metro, como si la gran competencia de aniversario fuera “Quién llega primero a su destino sin mentarle la madre a nadie”.


Pero, como si la cosa no fuera ya tragicómica, entra a escena nuestro Presidente Regional. Ese brother que debería estar preocupado en chamba seria, pero estuvo más entusiasmado que animador de carnaval. El hombre se tomó tan en serio lo de “fiesta” que pareció más organizador de orquesta de cumbia que autoridad regional.


Encima, apareció el “hijito”, como si fuera el nuevo asesor político estrella. Entre sonrisas forzadas y discursos baratos, parece que estuviéramos viendo un casting de dinastía política.


Mientras tanto, Huánuco —esa tierra que parió historia, música y poetas— se queda mirando, esperando aunque sea un recital, una exposición, un libro, algo que huela a cultura y no a chuchulines. En estas fiestas que pasaron la cultura, en esta ciudad, se fue de vacaciones, mientras los que mandan solo piensan en trago y en contratos con el estado teniendo personas que no saben que son millonarias.
Así que este aniversario quedará grabado no por un homenaje a la ciudad, sino por la feria disfrazada de mercado, el tráfico digno de Lima en hora punta y las ocurrencias de nuestras autoridades que hacen de cada acto público un circo gratis. Y para terminar, amigos, les digo que en Huánuco nos toca reír para no llorar, aunque a veces dan ganas de llorar de la risa.


P.D. Ayer empezó la I Feria Nacional del Libro. Sí, ese milagro cultural que, por arte de magia, debería haberse desarrollado en la Plaza de Armas, pero claro, nuestras queridas autoridades no lo permitieron porque, seguro, la plaza está reservada exclusivamente para cualquier actividad que deje billetes a nuestras autoridades.


Felizmente, a pesar de todas las dificultades, la feria se abre paso y llena a Huánuco de cuatro días de fiesta con libros novedosos que se pueden comprar, con escritores que llegan de distintas partes del país y del extranjero y presentaciones que valen más que cien sesiones de concejo regional.
A eso deberían apuntar nuestras autoridades, pero claro, para eso tendrían que leer un libro primero, y pedirles eso sería como pedirle a un burro que cite a Borges; imposible, pero gracioso de imaginar.

Las Pampas, 21 de agosto del 2025