Huánuco: Entre la informalidad y las amenazas de paro

La situación del transporte en Huánuco se ha convertido en un problema estructural que afecta la vida diaria de miles de ciudadanos. Las calles están sobrecargadas de vehículos, los paraderos informales proliferan sin control y los conductores, en muchos casos, ignoran las reglas de tránsito. En este escenario, en lugar de sumarse a la búsqueda de soluciones, algunos transportistas amenazan con iniciar un paro para mantener privilegios cuestionados, según advirtieron funcionarios municipales.


De acuerdo con la Gerencia de Transportes de la Municipalidad Provincial, los dirigentes del sector han solicitado un diálogo con el objetivo de ampliar rutas y autorizar nuevos paraderos. Esta petición surge pese a que la ciudad enfrenta ya un colapso vehicular evidente, con un parque automotor que crece sin planificación y genera caos en cada esquina.


Entre los solicitantes se encuentra Evaristo Bueno, a quien se le atribuye la administración directa de paraderos que funcionan de manera irregular. Según versiones recogidas, su interés radica en mantener operativos vehículos que no cumplen con requisitos técnicos ni documentarios exigidos por la municipalidad. La funcionaria Ligia Dávila, de la Gerencia de Transportes, confirmó haber recibido comunicaciones formales donde se plantea la autorización de nuevas rutas, una medida que, según su despacho, solo agravaría la saturación de las vías.


Informes técnicos advierten que Huánuco ya cuenta con miles de unidades en circulación, muchas de ellas sin autorización ni condiciones adecuadas. Permitir más paraderos o rutas no solo aumentaría la congestión, sino que pondría en riesgo directo a peatones y pasajeros.


La informalidad no se limita a los puntos de embarque y desembarque. Funcionarios señalaron que gran parte de la flota continúa operando sin documentación vigente y sin renovación tecnológica, a pesar de notificaciones emitidas para exigir modernización. El resultado es un servicio deficiente y riesgoso, con vehículos antiguos que transitan por calles saturadas.


La presión de los grupos de transportistas se traduce en una práctica reiterada: recurrir a la amenaza de paralización para obtener beneficios. Sin embargo, la ciudad no resiste más improvisación ni concesiones a costa del bienestar colectivo.


La Municipalidad de Huánuco tiene la obligación de imponer orden y garantizar un transporte moderno y seguro. Ello exige fiscalización firme, sanciones reales y decisiones políticas que prioricen a la ciudadanía. A su vez, los transportistas deben asumir que la modernización y el respeto a la norma son ineludibles.


El diálogo anunciado solo tendrá sentido si parte de una premisa clara: Huánuco no soporta más caos. Lo que se necesita no es ampliar rutas, sino recuperar el orden perdido y devolver a los ciudadanos calles transitables y seguras.