Por: Eliseo Talancha Crespo

De profesión economista y abogado, Fortunato Rodríguez y Masgo, incursiona en el mundo de las letras entregándonos “Huánuco en el recuerdo” que expresa el alma y sentimiento de la vida social, cultural y religiosa del Huánuco que se nos va. Sin mayores pretensiones literarias, el autor da luz a su primera obra literaria, retratándonos de manera espontánea los personajes, usos y costumbres del huanuqueño de la urbe a través de las décadas del siglo XX.
Fortunato Rodríguez y Masco, conocido también como Foroma, logra plasmar no solamente la geografía y el paisaje urbano, sino también los modismos y el habla peculiar que distinguen al huanuqueño de antaño. A través de los veintidós relatos que conforman esta obra, “Huánuco en el recuerdo” nos invita a conocer de forma nostálgica el Huánuco del ayer. Historia tras historia, el autor tiene la capacidad de sumergirnos por aquellas anécdotas que muestran la vida huanuqueña en distintas esferas.

Con una hábil capacidad narrativa, la obra va confluyendo entre distintas temáticas y no por eso pierde calidad argumentativa. Es más, esta es una característica fundamental, pues podemos pasar del relato de un personaje a la narración de una tradición costumbrista, para luego regresar a otro personaje, seguido de la visita a un emblema de la ciudad. Este aparente desorden brinda un recorrido espontáneo a la obra, como si fueran recuerdos que vienen a la memoria y son contados de manera natural, espontánea.
El libro de Foroma evoca la nostalgia de un Huánuco tradicional, costumbrista, señorial, que el autor ha podido vivir, escuchar, observar, disfrutar, experimentar; y que, producto de los cambios por los que toda sociedad pasa, está cambiando.
A lo largo de la obra podemos observar a varios personajes huanuqueños, algunos con una relevancia histórica como Modesto Figueroa, héroe de la guerra con Chile; pero también a tantos otros que no tienen una participación en hechos de envergadura de la historia nacional, pero no por eso son menos significativos para la historia regional de Huánuco, dado que su importancia radica en el reconocimiento que tuvieron dentro de la sociedad huanuqueña.
Transportándonos en un majestuoso recorrido por las rutas del ayer, la pluma de Rodríguez nos presentan lugares emblemáticos de la ciudad, como el hermoso puente Calicanto, no quedándose en una mera descripción de este, sino mostrando las experiencias y vivencias personales que transmite nuestro querido puente. No menos importante son los espacios de ocio, como los recordados y extintos cines de Huánuco, donde generaciones enteras tuvieron acceso al séptimo arte.

La mención a las leyendas de la ciudad es fascinante y envolvente cuando se aborda la historia del sacerdote del Pillco de piedra, o el pago al jirca de Paucarbamba. La manera en cómo se vivían las fiestas en el pasado rememora también a una época de gran identidad con las tradiciones de la ciudad, fechas en las que se mostraba un gran fervor espiritual y devoción cristiana. Incluso, las celebraciones particulares transmiten una vital importancia, como el cumpleaños de Afico.
Cada uno de estos relatos nos permite conectar con ese Huánuco de antaño, uno que no está muy lejano, que transcurrió durante el siglo próximo pasado, y cuyas tradiciones, leyendas y más han sido trasmitidas por la vía oral. El contenido histórico de la obra es fundamental porque permite explorar la cultura huanuqueña en sus distintas ramificaciones como paso previo para comenzar a entender por qué algunas tradiciones se han perdido o se han modificado con el pasar del tiempo, y explicar qué era lo que teníamos antes y qué es lo que tenemos ahora.
Dentro de las muchas frases que podemos observar en la obra, la que mejor condensa y sintetiza el espíritu nostálgico de la narración es: «Continuamos viajando imaginariamente… Llevamos siempre el baúl de los recuerdos». Ese es el gran valor de esta obra, pues por medio de los relatos realizados desde la pluma de Foroma, que nos transportan al Huánuco del pasado, podemos continuar viajando por nuestro Huánuco querido, nuestro Huánuco histórico.
Saludamos esta primera publicación de Fortunato Rodríguez y Masgo quien, desde su refugio en la selva central del país, desarrolla el género de la crónica, —iniciado precursoramente por Nicolás Viscaya y que alcanzó exquisitez con la genialidad de Virgilio López Calderón—, y nos relata entre cuentos, leyendas y mitos la vida social, cultural y religiosa de un Huánuco que irremediablemente se nos va, de un Huánuco en el recuerdo.




