Huánuco bajo amenaza: la indiferencia frente a la plaga de heces caninas

Caminar por las calles de Huánuco se ha convertido, lamentablemente, en un ejercicio de esquivar excrementos. Las veredas, plazas y hasta los parques del centro histórico están decorados con lo que solo puede describirse como un símbolo de abandono social y municipal: los desechos de cientos —quizás miles— de perros callejeros y domésticos que han convertido la ciudad en su baño público.


Esta situación no es nueva. Es una vieja herida abierta que supura diariamente ante los ojos de residentes, comerciantes y turistas. Es un reflejo de una ciudad que ha bajado los brazos frente a un problema que no solo daña la imagen urbana, sino que representa un serio riesgo de salubridad pública. ¿Cuántas veces más se necesita tropezar con esta vergüenza para que las autoridades tomen cartas en el asunto?


La gestión municipal actual, con más de dos años en el cargo, ha tenido tiempo suficiente para actuar. Sin embargo, la inacción persiste. No hay campañas educativas sostenidas, no se aplican sanciones efectivas, no existen operativos visibles de limpieza ni programas de adopción o control de la población canina. Peor aún, no se observa voluntad política ni una visión de ciudad que integre el orden y la limpieza como parte del desarrollo local.


La presencia masiva de perros en situación de calle y la irresponsabilidad de algunos dueños que no recogen los excrementos de sus mascotas afectan no solo la estética de la ciudad, sino también la dignidad de quienes la habitan. ¿Qué puede pensar un turista al llegar a una ciudad con olor a orina canina, donde cada paso puede convertirse en una experiencia desagradable? ¿Qué siente el huanuqueño al ver cómo su ciudad se degrada día a día sin respuesta alguna?


No se trata de odiar a los animales, sino de exigir un trato responsable hacia ellos y hacia la comunidad. La convivencia requiere reglas claras, educación ciudadana, fiscalización y compromiso municipal. La salud pública está en juego. La reputación de Huánuco está en juego.
Este editorial no es solo una crítica: es un clamor. Es la voz de quienes ya están cansados de convivir con la negligencia. Es el llamado urgente a la Municipalidad Provincial de Huánuco para que despierte, actúe y devuelva a esta hermosa ciudad la dignidad que merece.