Huánuco atrapado en el siglo pasado: Servicios colapsados y gestión ausente

En pleno siglo XXI, la ciudad de Huánuco parece haberse estancado en un pasado de precariedad e improvisación. Su realidad actual —marcada por servicios obsoletos, un sistema de transporte caótico y una infraestructura básica al borde del colapso— refleja el abandono de una administración que, lejos de responder a las urgencias urbanas, ha contribuido a agravarlas.
Desde la llegada del actual alcalde a la Municipalidad Provincial, la situación del transporte público no ha hecho más que empeorar. La permisividad con la que se han entregado licencias de circulación ha convertido a las calles en una selva de combis viejas y mototaxis que congestionan las vías sin orden ni planificación. peor aún, existiendo ya un caótico tráfico, y sólo dos rutas para Pillco Marca, las “mentes brillantes” de la Municipalidad de Huánuco, han decidido cerrar parcialmente el acceso queda a la Laguna Viña del Río.
Como sabemos, sólo es cuestión de tiempo para que lo cierren completamente, debido a que, como sucede todos los daños, la zona se llena de comerciantes informales, quienes terminan pagando una tarifa por el espacio que ocupan, también de manera informal, y no se sabe a quién ni adonde se va ese dinero. Se supone que Huánuco aspira a convertirse en una ciudad moderna, hoy es víctima de una sobreoferta vehicular descontrolada que anula cualquier intento de fluidez vial.
Es por ello, que ha surgido la propuesta de diferentes sectores de qué se habilite el acceso al puente Tingo vehículos menores, con la finalidad de qué se agilice en algo el desastroso tránsito que ha causado la misma Municipalidad de Huánuco. Esto nos trae a colación, las palabras que en algunas ocasiones el alcalde Antonio Jara ha mencionado viento y marea, “yo amo a Huánuco”… Pues si así demuestra su amor a la ciudad, no quisiéramos saber qué sucedería si no lo amara.
La gestión del agua potable es otro síntoma del atraso. En sectores como Carrizales, los vecinos siguen sin acceso regular al servicio, pese a que esta zona es clave para el tránsito del recurso hacia la planta de tratamiento de Cabritopampa. No se trata solo de carencias técnicas, sino de una clara falta de voluntad política para garantizar derechos básicos.
Huánuco no necesita más discursos ni inauguraciones simbólicas. Urge una autoridad que comprenda que gobernar es resolver problemas, no aparentar hacerlo, ni administrar excusas. Mientras tanto, la ciudadanía observa —con paciencia cada vez más delgada— cómo su ciudad se transforma en un monumento al caos, desorden, contaminación y mal olor.