En una ciudad donde las soluciones se postergan y el desorden se vuelve costumbre, basta recorrer los alrededores de la Laguna Viña del Río, el puente Tingo o las vías de acceso a Pillco Marca para comprender el hartazgo de cientos de vecinos atrapados en un laberinto de tráfico, improvisación y abandono. La instalación de ferias por Fiestas Patrias —legítimas en su intención— ha puesto en evidencia un problema que las autoridades ya no pueden seguir ignorando: Huánuco colapsa cada vez que se cierra una vía y no hay plan alguno para sostener el flujo de vida que transita por ella.
Durante los últimos días, residentes de zonas clave como el Tingo, Viña del Río, Marabamba y las inmediaciones del puente Bailey —ubicado detrás de la Unheval— han denunciado una realidad asfixiante: el cierre parcial de las vías y alrededores de la Laguna Viña del Río ha intensificado los embotellamientos, extendiendo los tiempos de desplazamiento a niveles inaceptables. En horas punta, todo se paraliza. Ni peatones ni conductores escapan a la congestión. Y lo más alarmante es que esta situación no es nueva, pero se repite con cada evento festivo, sin que se prevean salidas eficaces.
Cerrar uno de los dos accesos principales entre Huánuco y Pillco Marca —una de las zonas con mayor expansión urbana— sin presentar un plan de contingencia es, en el mejor de los casos, una omisión grave y, en el peor, una muestra de desprecio por la ciudadanía. La Municipalidad Provincial de Huánuco, hasta ahora, no ha emitido ninguna explicación pública sobre los fundamentos técnicos que sustenten esta medida ni ha informado sobre alguna evaluación posterior.
Los vecinos tienen razón al sentirse desamparados. El puente Tingo, reconocido como patrimonio histórico, merece protección. Pero la preservación no puede hacerse a costa de la movilidad de una ciudad que crece sin freno. Si se prohíbe el paso vehicular por este punto, se deben abrir rutas alternas viables, permanentes y planificadas. No se puede seguir improvisando.
Ante la inacción, han sido los propios vecinos quienes han planteado propuestas para descongestionar el tránsito entre Huánuco y Ambo. En resumen, se gobierna como si no existiera mañana, como si las decisiones no tuvieran consecuencias reales para quienes caminan, manejan o simplemente quieren llegar a casa. Esta editorial no es un llamado a la polémica, sino a la responsabilidad. Urge un nuevo enfoque: más técnico, más humano, más transparente.




