El escritor y su historia

Huanchag, el escritor y su historia

Por:  Iraldia Loyola 

Son pocas las veces en que me han preguntado ¿cuándo aprendiste a leer?, o ¿cómo nació en ti el amor por la lectura?, preguntas en las que he pensado a raíz de una invitación para poder compartir mi experiencia con estudiantes de nivel inicial, primaria y secundaria. 

Si bien, no soy propiamente escritora (soy aprendiz).  Recuerdo mi vida desde los 4 o 5 años, allá en el campo cerca de la nieve y de las montañas, no tengo un recuerdo en el que mi padre no esté leyendo un libro, un diccionario de medicina, una revista o en cualquier caso un periódico (siempre leyendo, detrás del rebaño, en el trabajo, en sus viajes, etc.). Crecí con esa figura y mi madre enseñándome a contar, leer, a veces a escribir.

En estas semanas, he llegado a la conclusión de que mi primer contacto con un libro y por ende la curiosidad por aprender a leer, fue gracias a que me encontré un misterioso y pequeño libro rojo. Ese libro me llamó tanto la atención que quise saber que era. 

Mi proceso de aprendizaje no fue ni corto ni extenso, en primer grado ya sabía leer textos pequeños, frases cortas, en segundo grado aprendí a leer correctamente, y el primer cuento completo que leí fue “Oshta y el duende” de Carlota Carvalho. Desde ahí jamás dejé de visitar la biblioteca de la casa. Un par de años después, ya en Huánuco (2003), hurgando entre cajones y cosas viejas que guardaban en un cuarto, me volví a encontrar con el libro rojo, cursaba el tercer grado de primaria y como por las tardes del día sábado nadie me requería, ni para hacer un mandado, decidí internarme ahí, hice el intento de leerlo, no pude (tenía otro idioma). Así, en la primaria fui leyendo “Trilce”, “Las Mil y una noches”, “Popol Vuh”, “Niebla”, “Cien años de soledad”, “La Santa Biblia Católica”, “De la tierra a la luna”, varias ediciones de la revista rusa Sputnik, entre otros.  

Hace dos semanas, junto a los maestros Samuel Cárdich y Miguel Rivera visitamos la I.E. 32578 de Huanchag (provincia de Panao, jurisdicción de la Ugel Pachitea). Allí, tuvo lugar el II Encuentro de Lector 2022 “De cerca con mi escritor para una historia de vida”.

En esta ocasión tuve el honor de compartir momentos gratos con los maestros, y dos de nuestros más emblemáticos escritores. Partimos de Huánuco, a las 6 de la mañana, y después de casi dos horas y media alcanzamos a llegar a la institución, en la que nos recibieron con un cálido saludo y un ramo de rosas. 

Después del desayuno tradicional que compartimos, la comisión organizadora inició este magno evento en el que entonamos el himno patrio y el himno a Huánuco; acto seguido el director Mirko Vilca aperturó el encuentro, para pasar a recibir las experiencias de vida de los maestros Samuel Cárdich y Miguel Rivera.

El primero se dirigió a los padres de familia y a tratar sobre la importancia de la lectura. “Cuando alguno de sus hijos quiera adquirir un libro nunca le digan que no, si bien es cierto, es penoso desprenderse de una cantidad para comprar un libro, el libro es muy importante y fundamental en la formación de los niños. La adquisición de un libro no dura un día, una semana o un año, puede durar para muchísimos años. Eso ténganlo presente siempre. Nunca nieguen a sus hijos la posibilidad de comprarles un libro”, expresó el maestro Samuel Cárdich, quien recibió aplausos del público que se deleitó con su discurso.

 A su turno, Miguel Rivera disertó sobre “La motivación para ser escritor”, inició relatando sus primeros años de vida, su gusto por la lectura y la declamación inculcada por sus padres. 

“Vine a la edad de 15 años a la tierra de mi papá (LLata) fui declamador oficial del colegio Víctor E. Vivar, luego pasé a estudiar a la G.U.E. Leoncio Prado de Huánuco (4° y 5° de secundaria) también resulté ser el declamador oficial del colegio, como pueden ver, desde niño me he iniciado en la literatura gracias a una influencia familiar. Por eso hay que quitarnos de la mente de que no pueden comprar un libro para hacer leer a sus hijos, porque cuesta. Los padres de familia por más que no sepan leer, ni escribir deben decir: mi hijo tiene que ser mejor que yo. La niñez nos dura para toda la vida, y marca nuestro futuro, por ello los padres de familia y profesores tienen que colaborar para que más tarde estos niños nos reemplacen y sean grandes hombres. Suplico a los padres de familia, no piensen que están gastando al comprar un libro, estimulen a sus hijos para que puedan trascender en toda la región, a nivel nacional e internacional”, finalizó.

Por mi parte, ya saben lo que narré a los estudiantes, además de que les pedí a los padres involucrarse más en la educación de sus hijos. Pues, creo que no será posible una sociedad más justa y equitativa, con mejor educación y la conciencia de todos. Finalicé con esta frase, que la aprendí en el colegio: “Una persona que no lee no tiene ninguna ventaja sobre una persona que no sabe leer” de Mark Twain.

Después vinieron la presentaciones de los estudiantes de todos los grados, representaron la obra “El perro y el cututo” de Miguel Rivera, contaron fábulas, leyendas regionales y nos regalaron una bella interpretación de la danza “Fayllía de Panao”, una danza que los alumnos y docentes rescataron de su desaparición, pues ya no se practica en la comunidad.

Este importante evento contó con la presencia de Alex Príncipe, director de la I. E. Huatuna 32597, ubicado a una hora y media de Huanchag. Y fue posible gracias al presidente de Apafa el señor Juan Espíritu Zúñiga y a sus miembros de la junta, a los maestros del nivel inicial, primaria y secundaria y padres de familia que se sumaron. 

Mi agradecimiento al director de la I.E. 32578, Mirko Vilca (escritor) por su cálida bienvenida y todas las atenciones prestadas, finalizamos el evento con la firma de libros, los maestros pusieron su sello en los libros de sus pequeños lectores.  Y como dijera Miguel Rivera: “Si algo te gusta y quieres lograrlo, tienes que ser muy persistente. Hasta cierto punto terco”. ¡Gracias Huanchag!