El consejero delegado por la provincia de Huamalíes, Nicolás Inga, manifestó su preocupación por las condiciones en las que se encontrarían numerosas instituciones educativas de su jurisdicción. En declaraciones brindadas durante una entrevista, el consejero señaló que la educación constituye uno de los tres ejes prioritarios de su labor de fiscalización, junto con salud y agricultura, sectores que —según afirmó— concentran las principales necesidades de la población provincial.
Inga, quien también se desempeña como docente, indicó que su rol como consejero regional implica realizar acciones de fiscalización directamente en su provincia. En ese marco, sostuvo que ha identificado problemas estructurales que afectarían el normal desarrollo del año escolar, especialmente en lo referido a infraestructura educativa y equipamiento básico. De acuerdo con su testimonio, la situación genera una “preocupación fuerte”, considerando la cercanía del inicio de clases.
El consejero explicó que muchas instituciones no contarían con las condiciones mínimas necesarias para recibir a los estudiantes, situación que —según señaló— se arrastra desde hace varios años. Estas declaraciones fueron realizadas como parte de su evaluación personal de la realidad educativa en Huamalíes.
Déficit de infraestructura
Uno de los principales problemas señalados por Nicolás Inga es la falta de mobiliario escolar en la mayoría de instituciones educativas de Huamalíes. Según afirmó, existen colegios que aún utilizan muebles con 20 o incluso 30 años de antigüedad, lo que evidenciaría una ausencia de renovación sostenida. Inga sostuvo que esta carencia se presenta de manera generalizada y afecta tanto a escuelas pequeñas como a centros educativos de mayor tamaño.
El consejero indicó que, desde su posición, exigirán al Gobierno Regional de Huánuco que se cumpla un compromiso previamente anunciado para la dotación de mobiliario durante el presente año. No obstante, aclaró que, hasta el momento de la entrevista, dicha implementación no se habría concretado. “Esperamos que este año sí o sí se entregue”, señaló, en referencia a lo que le habría sido comunicado por las autoridades regionales, según su versión.
Además del mobiliario, Inga mencionó deficiencias en infraestructura, conectividad a internet y acceso a energía eléctrica. Consultado sobre la magnitud del problema, estimó que más del 60 % de las instituciones educativas de la provincia presentarían estas carencias. Esta cifra fue expresada como una aproximación personal basada en su conocimiento del territorio.
Como ejemplo, el consejero se refirió a su distrito de Monzón, donde, según indicó, incluso colegios considerados grandes, como el centro educativo de Cachicoto, requerirían infraestructura moderna. Agregó que muchas edificaciones datan de los años 90 o incluso de décadas anteriores, algunas construidas en el contexto de intervenciones vinculadas a programas de desarrollo de aquella época.
Al ser consultado sobre el impacto de esta situación en el inicio del año escolar, Nicolás Inga reconoció que no se trataría de un “buen inicio”, sino únicamente de “un inicio”, en sus propias palabras. Esta afirmación refleja, según explicó, que las clases comenzarían pese a las carencias existentes, sin que se hayan cerrado las brechas estructurales que afectan al sector educativo en la provincia.
Respecto a las gestiones realizadas, el consejero admitió que aún no ha sostenido reuniones con el director regional de Educación ni con el gobernador regional para abordar de manera directa esta problemática. No obstante, señaló que su intención es coordinar acciones y exigir que se realicen los trabajos necesarios, aunque reconoció que el tiempo disponible antes del inicio de clases es limitado.
Inga planteó que, de no ser posible ejecutar obras o implementar mejoras significativas durante el presente año, al menos se deberían dejar avanzados los expedientes técnicos y trabajos preliminares, de modo que la siguiente gestión regional pueda concretar las intervenciones pendientes. Esta postura fue expresada como una alternativa frente a las restricciones de tiempo y recursos, según manifestó.
Finalmente, el consejero reiteró que la educación seguirá siendo un eje central de su labor de fiscalización, junto con salud y agricultura, sectores que —de acuerdo con su declaración— resultan fundamentales para el desarrollo de Huamalíes, una provincia donde gran parte de la población depende de la actividad agrícola




