La situación en el sector Salud en nuestro departamento es bastante lamentable. La actual gestión del gobernador Antonio Pulgar hace referencia que la falta de medicinas en todos los hospitales y centros de salud es una constante. Y hablamos de medicinas básicas, las cuales no deberían de faltar.
En junio del 2022, este diario realizó una denuncia muy seria. La gestión del prófugo Juan Alvarado, y sus personajes de confianza, no realizaron la compra de medicamentos correspondiente, por lo cual, las farmacias del hospital solo eran meras vitrinas de escaparates casi vacías.
Las familias tenían que acudir a farmacias y boticas fuera de estos centros médicos para conseguir las medicinas, para que sus pacientes sean tratados. El gran problema con esto es que las medicinas fuera de los hospitales y centros médicos tienen costos más altos, significando una presión económica fuerte para las personas más necesitadas.
Ni que decir de la infraestructura hospitalaria, la cual representa una de las principales amenazas de este sector. Tenemos al principal hospital de la región con una infraestructura con serias observaciones, que nunca se llegaron a solucionar por la desidia y corrupción de las gestiones anteriores.
Ni que decir del nuevo hospital de Tingo María, cuya impresionante infraestructura ha sido abandonada a poco tiempo de terminar.
Los problemas de equipamiento y falta de personal especializado también son una constante. Por ejemplo, el Hospital Regional Hermilio Valdizán actualmente cuenta con media docena de anestesiólogos, los cuales tienen que acomodarse para atender las decenas de intervenciones que se dan a la semana, durante el día y la noche, generando esto un gran problema de escasez de personal. Hay que tener en cuenta que, durante la pandemia, había dos docenas de anestesiólogos.
Vergonzosamente, durante la gestión del exgobernador Erasmo Fernández y sus gerentes solo se ejecutó un 28 % del presupuesto total en Salud, demostrando una increíble incapacidad, gran desidia y también escándalos de corrupción que revelaban supuestamente el gran interés de primero asegurar el “cómo es la mía”, y dejar de lado la necesidad de la población.
Un pueblo sin salud, es un pueblo abandonado. Pulgar se ha comprometido a solucionar los problemas más importantes de Huánuco, y, por el bien de este pueblo y región, esperemos que lo haga.




