Parece que Rubén Alva y su interlocutor Gustavo Alvarado se han olvidado del Hospital Regional Hermilio Valdizán. Nuestro único establecimiento que merece llamarse hospital vive una profunda crisis que ya viene desde hace años atrás. Lamentablemente esta situación se ha agudizado, por la encargatura de la dirección a un médico intransigente, prepotente y con falta de capacidad para administrar un hospital regional de las dimensiones del Hermilio Valdizán. El nosocomio sufre su peor etapa de servicio a la colectividad: no tiene médicos especialistas porque simplemente no son de la simpatía o porque el hermanísimo Lucio no los avala; no hay medicinas al extremo que los afiliados al SIS tienen que comprarlas en la calle y en otros casos, los pobres pacientes se retiran de las ventanillas de farmacia con la incertidumbre que los encontrarán o no y donde comprar.
La denuncia del Cuerpo Médico es muy delicada, que el presupuesto se está gastando en contratar personal administrativo. En una edición anterior ya denunciamos el negociado de los servis donde también se vio involucrado el director Esly Anderson Motta por supuestamente contratar una empresa perteneciente a un familiar suyo. Por otro lado, existen especialistas trabajando en centros de salud alejados donde ven casos de salud menores, cuando estos deberían estar en el Hospital Regional.
La amenaza de no concurrir a laborar en el hospital de contingencias es muy alarmante, ya que no tendría las condiciones para una óptima atención. Este problema lo debe resolver el Gobierno Regional. Asimismo, la gestión de Alva no le está dando peso adecuado a la Dirección Regional de Salud, pudiendo coordinar con esa dirección para cubrir las plazas de directores de hospitales. La salud requiere más respeto. Cuidado que se está jugando con la salud del pueblo que los eligió.



