Según declaraciones del consejero delegado de Huánuco, Ricardo Prado, el hospital de Llata continúa operando bajo la categoría I-4, pese a contar con una infraestructura construida para albergar un centro de categoría II-2. A la fecha, no se ha emitido la resolución correspondiente por parte de la Dirección Regional de Salud (DIRESA), lo que impide el uso adecuado de equipos médicos avanzados y limita su funcionalidad como hospital especializado.
De acuerdo con Prado, en una reciente visita al establecimiento, se constató que varios equipos están siendo prestados de otros nosocomios, como el hospital de Carlos Showing y el de Tingo María, lo cual pone en evidencia una precariedad estructural que afecta la calidad del servicio a la población de Huamalíes. La directora del hospital también habría confirmado que, en la práctica, el centro opera sin acceso adecuado a recursos logísticos, como papelería, internet o equipamiento básico de oficina.
Uno de los puntos más graves señalados por Prado es la inoperatividad de la planta de oxígeno, cuya infraestructura fue proporcionada por la minera Antamina. Según indica, los constantes cortes de electricidad en la zona provocaron su quema, obligando al hospital a abastecerse de oxígeno desde la ciudad de Huánuco. La responsabilidad de estos cortes habría sido atribuida directamente a la empresa Electrocentro, que opera en la zona.
El consejero también mencionó que, pese a haber sido incluido en un plan multianual de inversiones, el hospital no ha sido categorizado conforme a lo previsto, generando un efecto dominó que también afecta al Hospital Regional Hermilio Valdizán por el incremento de referencias médicas desde Llata.
En relación con la situación de infraestructura vial, el consejero denunció que maquinaria pesada del gobierno regional estuvo varada por varios días en la plaza de Quivilla, Dos de Mayo, debido a la falta de abastecimiento de combustible. Esta situación se da en un contexto de emergencia regional donde más de 80 distritos han sido declarados en alerta. Prado demandó que se tomen medidas urgentes y se implemente un plan logístico eficaz para garantizar la operatividad continua de las unidades.
Dato:
Por otro lado, Prado alertó sobre el estado de abandono en el que se encuentran otros centros de salud periféricos en zonas cercanas como La Libertad y Porvenir, que no cuentan con insumos mínimos para su funcionamiento. Este panorama se agrava ante la ausencia de infraestructura adecuada para ejecutar labores preventivas de salud pública.
Desde la perspectiva del consejero, la demora en la recategorización del hospital de Llata no solo constituye una negligencia administrativa, sino que repercute directamente en la salud y el bienestar de miles de ciudadanos de Huamalíes y zonas vecinas. Exige, por tanto, acciones inmediatas de parte de DIRESA y del gobierno regional.




