Hospital de EsSalud Huánuco: Tres años de anuncios, cero resultados

El reciente pronunciamiento del Seguro Social de Salud (EsSalud) y el Gobierno Regional de Huánuco, sobre la reactivación del proyecto del hospital de nivel II en La Despensa, vuelve a poner en el debate público una historia que ya se ha contado demasiadas veces: la de un hospital que se anuncia, se posterga y nunca empieza.
Desde 2022, los huanuqueños han escuchado la misma promesa bajo distintos nombres y gestiones, ya sea de EsSalud o del mismo Gobierno Regional de Huánuco. Tres años después, el terreno sigue sin saneamiento físico-legal, no existe expediente técnico aprobado ni registro de inversión en Invierte.pe. El proyecto —que debería beneficiar a más de 200 mil asegurados— continúa atrapado entre trámites municipales, falta de zonificación y un silencio institucional que erosiona la confianza ciudadana.

Cada gestión ha repetido el mismo libreto: compromisos públicos, cartas de entendimiento y fotos protocolares. Pero los hechos son inapelables: no hay obras, no hay cronograma y no hay presupuesto. Lo que sí abunda es la retórica. El presidente ejecutivo de EsSalud, Segundo Acho Mego, y el gobernador Antonio Pulgar Lucas, han declarado que “el proyecto avanza”, aunque ni uno ni otro han podido mostrar evidencia verificable de esos avances. La ciudadanía ya no necesita más discursos: exige resultados.

El caso del hospital de Huánuco no es aislado; es un reflejo de un mal estructural del país: la parálisis de la gestión pública. Los hospitales existentes operan en condiciones críticas, los expedientes se pierden entre oficinas y comisiones. El exceso de trámites, la rotación de funcionarios y la ausencia de transparencia convierten proyectos urgentes en promesas estancadas.
El Colegio Médico de Huánuco ha advertido que el actual hospital de Amarilis trabaja con sobrecarga y equipos obsoletos. La población, que aporta mensualmente a EsSalud, tiene derecho a una atención digna. Esa deuda no puede seguir aplazándose con comunicados.

Si EsSalud y el Gobierno Regional realmente buscan recuperar credibilidad, deben empezar por algo básico: publicar los documentos. Mostrar el expediente técnico, los avances de saneamiento, los plazos de zonificación y el presupuesto asignado. Sin información pública, no hay confianza posible.
El silencio y la opacidad solo alimentan la sospecha de ineficiencia o desinterés. Un proyecto de medio millar de millones de soles no puede seguir gestionándose entre declaraciones de buena voluntad y reuniones sin actas públicas.

El hospital de Huánuco no debe convertirse en otro monumento a la promesa incumplida. La región necesita hechos, no anuncios.
La salud no puede seguir siendo rehén de la burocracia. Si las autoridades realmente creen en el derecho a una atención médica moderna, deben demostrarlo con acciones verificables y cronogramas públicos. La ciudadanía ya ha esperado demasiado.