Hong Kong solicita a sus universidades que respalden a estudiantes de Harvard impactados por veto

La educación superior en Hong Kong se ha movilizado en respuesta a la polémica prohibición, ahora temporalmente bloqueada por la justicia, impuesta por la administración Trump a la admisión de estudiantes internacionales en la Universidad de Harvard. Esta acción, que ha generado indignación y preocupación entre estudiantes y padres, ha provocado que varias universidades hongkonesas ofrezcan alternativas a los alumnos afectados, en una muestra de solidaridad académica y diplomática. Recordemos que las relaciones entre China y Estados Unidos se han tensado en los últimos años, con consecuencias directas en ámbitos como la tecnología, el comercio y, ahora, la educación.

Según el reportaje del diario Gestión, las autoridades de Hong Kong han animado a las instituciones de educación superior locales a extender su apoyo a los estudiantes de la Universidad de Harvard tras la restricción impuesta por la administración Trump.

Al menos cinco universidades en Hong Kong han respondido a la crisis, invitando formalmente a los estudiantes afectados por la prohibición a presentar sus solicitudes. La medida se produce tras las declaraciones del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., que justificó la prohibición alegando una supuesta “actividad coordinada” entre Harvard y el Partido Comunista de China. Esta acusación, que ha sido duramente criticada, representa un punto álgido en la creciente disputa entre la administración Trump y la prestigiosa universidad de Massachusetts, una institución con una larga trayectoria de intercambios académicos internacionales.

La Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST) ha ido más allá, comprometiéndose a admitir “incondicionalmente” a los estudiantes afectados, tanto a nivel de grado como de posgrado, que estén actualmente matriculados en Harvard o que hayan recibido una oferta de admisión. HKUST ha prometido priorizar la revisión de solicitudes, facilitar la transferencia de créditos y ofrecer un apoyo personalizado que incluye asistencia con visados y alojamiento. Esta iniciativa representa un salvavidas para aquellos estudiantes cuyo futuro académico se ha visto repentinamente amenazado.

Otras instituciones, como la Universidad China de Hong Kong, presidida por Dennis Lo, están explorando activamente la creación de subsidios para atraer a académicos extranjeros que se vean forzados a abandonar Estados Unidos. La Universidad Baptista, por su parte, ha reafirmado su compromiso con la internacionalización y se ha comprometido a brindar el apoyo necesario a los estudiantes afectados, adaptándose a las circunstancias específicas de cada caso. Estas acciones demuestran un esfuerzo coordinado para mitigar las consecuencias de la política estadounidense y reafirmar el papel de Hong Kong como un centro de educación superior abierto al mundo.

La Universidad Politécnica de Hong Kong también ha extendido su invitación a los estudiantes de Harvard, ofreciendo un apoyo integral en el proceso de traslado, incluyendo orientación y becas. La secretaria de Educación hongkonesa, Christine Choi, ha instado a todas las universidades de la ex colonia británica a recibir a “estudiantes destacados de todo el mundo”, aprovechando la relajación de los límites máximos de alumnos extranjeros decretada por el gobierno local. Esta medida pretende convertir la crisis en una oportunidad para atraer talento internacional y fortalecer el sistema educativo hongkonés.

Finalmente, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, ha expresado su firme oposición a la politización de los intercambios académicos, advirtiendo que tales acciones perjudican la imagen internacional de Estados Unidos. Mao Ning ha reafirmado el compromiso de China de “proteger los derechos legítimos de los estudiantes y académicos chinos en el extranjero”, subrayando la importancia de mantener un entorno propicio para el intercambio educativo. El incidente subraya la creciente preocupación por la libertad académica y la movilidad internacional en un contexto geopolítico cada vez más polarizado. Recordemos que en 2020, el gobierno chino estimó que más de un millón de ciudadanos chinos estudiaban en el extranjero, principalmente en Estados Unidos y Europa.