Ha pasado más de una semana desde que la escritora y dama de la gastronomía ambina dejó este mundo, para quizás seguir narrando en el cielo sus más bellos recuerdos y bondades de la ciudad histórica por la famosa batalla de Arcopunco-Ayancocha en la que se dio el primer grito de libertad en pro de la independencia del Perú del yugo español, en el año de 1812.
Y es que cada persona tiene una historia que queda en el recuerdo. Nadab “La novia de Ambo”, vivirá en los corazones de sus lectores y de Ambo, tierra que la vio nacer, que atesorará por siempre sus crónicas e historias plasmadas en sus obras.
Nadab Cotrina Cabanillas, mujer, emprendedora, disciplinada y solidaria como la describen sus hijos, nació un 14 de abril de 1934, sus padres fueron doña Juana Cabanillas Lombardi y don Teófilo Cotrina Berrospi, ambos descendientes de italianos, amantes de la música y de la buena comida. Desde muy pequeña mostró gran interés por la gastronomía y por la música, fue una niña muy traviesa y a la vez muy tierna.
Realizó sus estudios primarios en la Escuela de Mujeres n.° 1052 de Ambo, que aún se halla en el lugar, pero tiene diferente infraestructura. La secundaria, en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Huánuco. Amaba la lectura, la gastronomía y la música clásica. Vivió acompañada de la música de André Rieu, Richard Clayderman y Juan Diego Flores, de niña escuchaba los discos de carbón de Enrico Caruso. Estudió piano e inglés con profesores particulares. Y como viene de una familia de músicos, también aprendió a tocar la guitarra.
Se casó y tuvo 4 hijos: Amancio José, Ana Ñada, Jorge William y Gabriela Aurora. Ya casada aprendió el negocio de la comida y puso un restaurant que se llamó “Olímpico”, de ese modo sacó adelante a su familia. 20 años después de laborar en el negocio de comida participa en un concurso y feria de dulces en la ciudad de Huánuco, donde obtiene el primer puesto; desde entonces, su dedicación por la elaboración de dulces de Ambo fue creciendo y logró instalar la dulcería “Candy” (por su nombre en inglés) en la calle Grau n.° 212; lugar que fue muy frecuentado por los visitantes y pobladores para degustar exquisitos dulces como los limones e higos rellenos con manjarblanco, y otros elaborados a base de frutas de la zona preparados con amor y mucho esmero. Incursionó también en la pastelería, elaborando gargueros, alfajores, cocadas, turrones, entre otros. Un acogedor espacio en el que si llegas debes dejar obligatoriamente tu rúbrica es el mensuario de firmas instalado desde el año 98 en una de las paredes por doña Nadab; además, encontrarás en otra de las paredes una colección de billetes del siglo xx, una de sus pasiones también fue la numismática.
Nadab tenía una fortaleza única, quizás por ello trabajó mucho por amor a su tierra, incursionó constantemente en los problemas sociales y culturales que aquejaban a su tierra. Trabajó como secretaria del Consejo Provincial de Ambo, posteriormente fue regidora en la gestión del alcalde Primitivo Trujillo, perteneció también a la Fundación Nacional del Rescate Cultural Turístico.
Su más grande obra la empezó a crear en 1992: “Cien años de ignorancia”, crónicas en las que relata las vivencias del siglo XX cuyo escenario es Ambo. En la universidad de la vida se formó de manera autodidacta, su amor por la literatura la llevaría a escribir varias obras: Ambo y sus tradiciones, Recetario Candy (2008), Crónicas de Oro (2010), Alegoría ¡Deja! (2011), Actualidad (2013) y Alegoría ¡Viva el Perú! (2018), además de los opúsculos “Lo mío, vida y obra de la escritora y cronista Nadab Cotrina Cabanillas” (2015) y Ambo, puerto del amor (2017)
“La novia de Ambo”, recibió muchos reconocimientos como escritora y especialista en gastronomía del Gobierno Regional, Municipalidad de Huánuco, Consejo Provincial de Ambo, y muchas otras instituciones culturales.
Gabriela, su última hija, continuará con la tradición dulcera, pues fue el último deseo de su madre.
Sus hijos la recuerdan con mucha nostalgia y alegría, pues supo forjar en ellos la identidad y el respeto por su cultura, además ser de buenos seres humanos.
Solía repetir muy a menudo esta frase: “Soy de agua, tierra y aire, si me canso de hacer algo nado, si de nadar me canso vuelo y si de volar me canso, camino. No toda la vida es trabajo siempre se tiene que tomar un descanso”, y ella decidió tomar un descanso eterno para seguir narrando desde la infinidad del firmamento.




