HOMENAJE A NUESTRO HOMBRE DE CAMPO

Escrito por: Denesy Palacios Jiménez

En la esfera de la educación, esta emergencia ha dado lugar al cierre masivo de las actividades presenciales de instituciones educativas en más de 190 países con el fin de evitar la propagación del virus y mitigar su impacto. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha planteado que, incluso antes de enfrentar la pandemia, la situación social en la región se estaba deteriorando, debido al aumento de los índices de pobreza y de pobreza extrema, la persistencia de las desigualdades y un creciente descontento social.

En el Perú el 24 de junio es una fecha muy especial, antes se le conocía como el “Día del Indio”, a partir del gobierno de Velasco Alvarado se le cambio por el ”Día del Campesino”, y más que eso en nuestra Cultura Andino Amazónica significa el inicio del calendario, es por eso que a nivel nacional, se celebra el famoso Inti Raymi, o Fiesta del Sol, y en la amazonia es conocida como la Fiesta de San Juan, producto del Sincretismo religioso; donde para subsistir festividades han tenido que tomar la nomenclatura del calendario religioso, puesto que todo esto fue vedado después de la sublevación de Túpac Amaru II, sin embargo persisten hasta nuestros días, en diferentes formas o diferentes manifestaciones.

Lo que también se tiene que decir es que este calendario, está ligado con el ciclo agrícola, puesto que nuestros antecesores eran agricultores por excelencia, de allí que hoy se le reconozca como el día del campesino, hombre y mujer rural que hasta ahora significan para nosotros los peruanos el soporte de nuestra alimentación, gracias a la variedad de productos que se cultivan en las diferentes regiones, y en los diversos niveles ecológicos; sin embargo, este gran aporte a nuestra vida cotidiana no encuentra la valorización hacia el ser humano, que es el labra la tierra hasta hacerla fértil, y es por eso que el hambre no se vive en la dimensión de pobreza que viven recluidos nuestros hombres y mujeres del campo.

La brecha entre el mundo rural y urbano no se acorta, y es por eso que las poblaciones mayoritarias que dependen de la agricultura, están condenados a la pobreza o extrema pobreza, porque ni siquiera cuentan con los servicios básicos, y por qué no hay una política pública que vele por ellos en el sentido, que permita comprar sus productos, para generarles ingresos y mejorar su situación, muchas veces nos jactamos de tener variedad de papa de las mas exquisitos, sin embargo preferimos importar papa antes que comprarles a nuestros campesinos, producto por supuesto de los famoso tratados de libre comercio, que no están beneficiando a nuestros productores, sino a los foráneos o a los intermediarios, que al final de cuenta son los que se lucran, y el campesino sigue pobre, cultivando la tierra, con instrumentos que datan desde la época pre inca, como es el caso de la taclla o la chaquitaclla, es decir la tecnología o la innovación tecnológica aun no llega a ellos.

Toda esta falta de políticas públicas en favor de los nuestros, ha hecho que la población del interior del país, viva en la periferia; y se ve acentuada con la presentación de sus características somáticas, o manifestaciones físicas antropológicas, que los han arrinconado al vocablo de indio o cholo para suavizar.

Hoy vemos que se les quiere in visibilizar hasta políticamente, como que el voto de ellos no vale; pues gran parte del contexto que vivimos en esta época es porque no reconocemos que somos un país pluricultural y multilingüe, que aún sigue cultivando la tierra y nos sirve de sustento, y hace que tengamos una de las gastronomías más ricas y variadas, gracias a la diversidad de productos alimenticios que se cultivan en nuestro territorio, por so debemos estar eternamente agradecidos.