Según la investigación publicada por The New York Times, Paul Doyle, el individuo arrestado en el lugar de los hechos el pasado lunes, enfrenta siete cargos, incluyendo conducción peligrosa, “lesiones ilegales y maliciosas”, además de otros delitos relacionados con el incidente. Se espera que Doyle comparezca ante el tribunal este viernes, según informaron las autoridades policiales.
Jenny Sims, la jefa adjunta de la policía de Merseyside, declaró en una conferencia de prensa el jueves que Doyle ha sido acusado de conducción peligrosa y dos cargos de causar daños corporales graves con intención, una imputación seria reservada para lesiones mayores. A estos se suman dos cargos de intento de causar daños corporales graves y “lesiones ilegales y maliciosas con la intención de causar daños corporales graves”. El incidente ha generado una ola de indignación y preocupación en la comunidad local.
Sims expresó que Liverpool se encuentra “conmocionada y entristecida” por el incidente, reconociendo las numerosas “preocupaciones y preguntas” que han surgido a raíz de lo sucedido. Aseguró que los detectives están trabajando incansablemente con diligencia y profesionalismo para responder a todas esas interrogantes. Sarah Hammond, la fiscal principal de la región, agregó que los cargos se mantendrán bajo revisión a medida que avance la investigación policial, abriendo la posibilidad de que se presenten cargos adicionales o se modifiquen los existentes.
Hammond enfatizó que la investigación se encuentra en una etapa temprana y que tanto los fiscales como la policía están revisando un “enorme volumen de evidencia”, que incluye grabaciones de video y declaraciones de testigos. La investigación también examina el estado mental del acusado en el momento del incidente y si existen factores atenuantes o agravantes que puedan influir en el proceso judicial.
El incidente ocurrió en Water Street, cerca del final del desfile de victoria de 16 kilómetros del club, poco después de las 6 p.m. hora local. La vía había sido cerrada al tráfico, pero un vehículo que bloqueaba el acceso fue movido temporalmente para permitir el paso de una ambulancia. La policía cree que el coche del acusado siguió a la ambulancia. El despliegue policial durante la celebración había sido coordinado entre la policía de Merseyside y otras agencias de seguridad, incluyendo la policía de transporte británica, pero no se pudo evitar el trágico evento.
De las setenta y nueve personas heridas en el incidente, cincuenta requirieron tratamiento hospitalario. Siete víctimas permanecían hospitalizadas hasta el jueves por la tarde. Entre los heridos se encontraban varios niños, cuyas edades oscilaban entre los 9 y los 78 años. Un niño resultó gravemente herido, según informó el servicio de ambulancias local. Este suceso ha reabierto el debate sobre la seguridad en eventos masivos y la necesidad de revisar los protocolos de seguridad.




