Historia de los Carnavales

Por: Ernesto Trujillo Amado.-

El carnaval es una festividad pagana con raíces en las Saturnales, celebraciones romanas de siete días de igualdad entre amos y esclavos en diciembre. Con el tiempo, la festividad se trasladó para coincidir con el calendario litúrgico cristiano, situándose 40 días antes de la Cuaresma.

Esta tradición medieval llegó a América con los españoles en el siglo XVI. Como resultado del mestizaje, se expandió por el Perú en la costa, sierra y selva, adquiriendo características propias en cada región. Entre sus elementos destacan el antifaz, el talco, la pintura, la Yunza o cortamonte, el corso y la entrada del Rey Momo o Ño Carnavalón.

El Carnaval Huanuqueño

Varios escritores han estudiado el carnaval huanuqueño. Entre ellos, destaca Viscaya, quien resalta la identidad propia de esta festividad y sus personajes, como el correo, el bando de Don Calixto, la entrada, las comadres y compadres, los cortamontes y la lectura del testamento el Miércoles de Ceniza.

Existen registros del siglo XIX titulados “Carnavales de Cerro de Pasco”, que describen costumbres similares a las del carnaval huanuqueño. Esto sugiere que el personaje central de la festividad en Huánuco podría tener sus orígenes en Cerro de Pasco.

Don Calixto

Según la tradición cerreña, entre 1840 y 1860 llegó a Cerro de Pasco un personaje llamado Calixto de Gascuña, quien afirmaba ser oriundo de Gascón, en el norte de Francia. Se le conocía como comerciante o minero, pero sobre todo como un hombre de tertulias, asiduo a las cantinas, las apuestas y la conversación animada.

Con los años, “Don Calixto de la Gascuña” se convirtió en un personaje clave del carnaval. Un mes antes de la festividad, preparaba un vistoso disfraz y montaba un corcel para organizar los juegos y comparsas. Contaba con el apoyo de amigos influyentes y dueños de minas, además de la participación de trabajadores y peones. Así, la población esperaba cada año la aparición de Don Calixto y su comitiva.

En su honor, las generaciones posteriores denominaron a las comparsas como “Calishtura”. Su desfile en el corso alegórico se distinguía por el esplendor y la fanfarria. Este término es característico del carnaval cerreño y huanuqueño, mientras que en Cajamarca el equivalente es el Ño Carnavalón.

Otro legado de Don Calixto fue la creación del “Mensaje”, un discurso satírico difundido a través de la casa de correos, y el “Bando”, una serie de escritos burlescos dirigidos a autoridades y personajes reconocidos de la ciudad. Ambos eran leídos en cada esquina durante su desfile. Asimismo, la lectura del testamento carnavalesco, cargado de humor y sátira, se convirtió en una tradición.

El carnaval huanuqueño, colorido y emblemático, se distingue por su vestimenta, antifaces, talco y serpentinas, además de la música de las bandas y las tradicionales mulisas. En los últimos años, ha ganado notoriedad el Carnaval Tinkuy en Churubamba. Además, esta festividad ha dejado su huella en Ambo, Tomaykichwa, Tingo María y los pueblos del Alto Marañón, donde cada comunidad le otorga un estilo propio.