HEYDI MORI EN GRÁFICA ERRANTE

HEYDI MORI EN GRÁFICA ERRANTE

Me verás volar / por la ciudad de la furia / donde nadie sabe de mí / y yo soy parte de todos (G. Cerati).

Ser errante, ¿será una condición del artista? Se anda transportando el cuerpo con todos sus sentidos, las ideas viajan, se transportan delante de uno; la existencia, es en suma, una constante errancia, trashumancia junto al pequeño planeta azul. Un día finito sin repetición.

La ciudad es un relato interminable e inquebrantable, una entidad viva, capaz de aprisionarnos, encantarnos, seducirnos en su laberinto; la ciudad puede asfixiarnos, matarnos literalmente de emoción y de hambre. La ciudad hecha de seres humanos, de smoke y perros, se construye en cada momento, irrepetible, inabarcable, un pulpo hermoso y terrible, con formas ignotas, de bocas dentadas, moho, orines, cascajo, luces fatuas, hedores, incienso, gasolina, corrupción, parques verdes, lustrosos salones, labios rosas, carreras y nubes grises filtrando el sol. La ciudad, donde la soledad es proporcional a sus millones de habitantes.

Heydi Mori en el proyecto Gráfica Errante

Heydi Mori (Huánuco, 1985) como escribe Francesco Careri: Su campo de acción común es el acto de la transformación simbólica del territorio. Por tanto, el hecho de andar se sitúa en una esfera en la que todavía es, a un mismo tiempo, escultura, arquitectura y paisaje, entre la necesidad primitiva del arte y la escultura inorgánica. Puede pues, desde ese cometido, atisbar y sentir con sus pasos sobre las calles, la poesía impregnada en ellas.

La artista, encuentra sus matrices en el deterioro físico de la ciudad; lo que se manifiesta en grande se contienen en pequeño y viceversa. Cuando se anda por alguna calle, expuesta como cada habitante, al paso inexorable del día y de la noche, las huellas de la humedad o las calcinaciones del sol o la brisa marina o las bajas temperaturas de la madrugada, se dibujan arquetipos que, elegidos, se emparentan con la cartografía, se vuelven signos ortográficos; visualidades, como en el caso de Heydi, para descubrir infinitas matricerías; repeticiones miles, como ciudadanos alcancen habitarla.

Pocos son los casos de artistas que han logrado tener una relación íntima con su entorno inmediato, con las veredas, con la lluvia indecisa, como reconocía César Calvo; sobre todo, encontrar en la deriva de sus pasos la invisible presencia de una humanidad en insuperable decadencia.

Calca. Cusco (foto: Heydi Mori)

La artista huanuqueña, expone su segunda muestra individual en la sala 113 del proyecto Fugaz en Monumental Callao, como parte del proyecto Gráfica Errante, sala donde se van dando cita, artistas de siete regiones del país. Los francos agradecimientos para Leyla Aboudayeh, quien lleva el timonel de esta esperanzada propuesta, donde con una seguidilla de festivales en torno a la plástica, en el lugar Fugaz, convergen artistas de las tres Escuelas de Arte de Lima, de varias partes del país, algunos que no vienen de una “formación académica” y otros que llegan invitados del extranjero. El Callao convertido en un puerto de las artes y de los artistas.

Heydi Mori, empezó el año pasado con su primera sorprendente individual, a partir de un estímulo ganado en la Alianza francesa de Lima, esta vez, con el aporte de frescura y liviandad, ofrece un conjunto de obras que parten de una matriz gráfica denominada cartóngrafía, desechos de cartón hallados en su andar citadino, transformados en insumo para mostrarnos su urbe

Gráfica Errante. Conjunto de Cartóngrafías

En esta tentativa, su reflexión volcada en torno a la ciudad y sus recorridos, va más allá del sencillo hecho de plantearse un tema; la artista le traza al espectador, su sino de ciudadana y como en un espejo, le regala su reflejo, le comparte las grietas descubiertas, el motivo infinito que es vivir y deambular la metrópoli, como un caminar con empiezo, pero sin final.

El andar continúa, en este tiempo se puede encontrar a Heydi, cavilando junto a Rodrigo, entre las calles estrechas de Calca, en el Cusco. Hace unos días, ha recibido la buena noticia de estar entre las dos exposiciones ganadoras que se realizarán en la sala Juan Acha del Museo de Arte Contemporáneo de San Marcos. Su paso se asienta al ritmo calmo, adentrándose con la misma entrega que posee en el cemento, al barro y la piedra de los andes, su tierra nativa con aroma a guayaba y molle (Prusia, abril 2023).

Calca. Cusco. Rodrigo Jaúregui