HERBERT RODRÍGUEZ, ISSELA CCOYLLO Y JORGE VILLACORTA: ECONOMÍA CREATIVA

Por: Israel Tolentino

Cuando el color, con su función visual te lleva a reprochar tu realidad, indica que hay detrás mucho que decir. Una muestra donde lo que se denomina plasticidad y visualidad son sobrepasados por el pensamiento crítico y constructor del artista; este demiurgo, sobre todo iconoclasta fabulador presenta esta vez en el amplio espacio de la Casa O’Higgins de la Pontificia Universidad Católica (PUCP) en el Jirón de la Unión 554, Cercado de Lima, abierta hasta el 28 de setiembre (de martes a domingo de 10 am a 8 pm): Economía creativa. Diseños de Herbert Rodríguez 1979-2025.

Triada: Herbert Rodríguez, Jorge Villacorta e Issela Ccoyllo. (Fotografía, cortesía del autor).

Herbert Rodríguez, Issela Ccoyo y Jorge Villacorta, son una triada de hacedores de la cultura que, en cada nueva confluencia, nos sorprenden turbando el canon visual que cargamos, claro está, siempre para bien, para remover la comodidad de los ojos. Esta variopinta triada de “cabezas voladoras”, en un momento dado, son atrapadas por el peso iconográfico de la obra en exhibición, llegando al paroxismo de pensar, que es la obra que se apodera de ellos. En la noche de la inauguración, Herbert, Issela y Jorge se camuflaban entre los diseños.

Hay tanta riqueza en la producción, que museografiar se vuelve un andar en perdido laberinto, todas son salidas posibles, donde cada recorrido demanda emoción; encontrar la entrada única es lo que menos importa. Mientras el Herbert de hoy, da las palabras de bienvenida, en el fondo, como en un enorme poster, el de hace 46 años eleva un estandarte, como una cruz procesional, como un objeto salvífico. Dos redondos ojos con ayuda del viento marino encaminan al autor. Lo popular urbano-andino-costeño-amazónico potenciando su formación universitaria, validando para la cruzada que emprenderá a partir de las enseñanzas compartidas por Adolfo Winternitz (1906-1994) y Anna Maccagno (1918-2001). Un sujeto atando su estandarte en la quilla e iniciando la travesía a contracorriente.

Dos Herberts, unidos por un mar de 46 años (Fotografía, cortesía del autor).

Para Salvaje, como Herbert Rodríguez, hay que haber nacido, no se puede entrar a ese mundo tibiamente, las vicisitudes te quebrarán con prontitud, los cantos de sirena te ahogarán, quedarán, si logra quedar algo, huesos quebrantados. Finalmente, quien continúe el viaje, es porque una fuerza resiliente le acompaña. Fue el militante más joven en el grupo “Huayco EPS”, ciertas circunstancias favorables, lo llevaron prematuramente a XVII Bienal de Sao Paulo (1983). Es decir, pudo foguearse con lo más contemporáneo y en aquel momento afianzar su personalidad.

Hay en la obra de Herbert una estrella que difícilmente aparece en su gráfica (si en ese primer estandarte) que le acompaña, guía y alumbra inquietantemente, desde alguna capa que el cielo limeño no deja entrever. En el mundo del arte hay que tenerla, inventarla si es posible; una estrella amarilla que rebote su luz entre las piedras del camino y como con Herbert, te guie.

Casa O’Higgins, diseños de Herbert Rodríguez (Fotografía, cortesía del autor).

El sino herberiano, se clarifica en cada exposición, “Economía creativa”, alude a un pensamiento gráfico, al uso cuidadoso de sus energías, sus manos, las neuronas, los medios… Desde el siglo pasado. Herbert, dentro de lo que podría llamarse paleta, tiene en cada panel de la ciudad  una oportunidad, desde Quilca a Venecia, de la Casa O’Higgins al Reina Sofía, del LUM al Centro Pompidou, un día y mil noches. Todo es insumo para su obra, un constructor de imágenes en el mejor de los significados literales de esa palabra: papel cortado, murales, collage, reciclado, ensamblajes, serigrafías, etc, etc.

Herbert, es el salvaje contemporáneo, con un puñado de ideas fuerza continúa edificando la más peruana de las propuestas visuales y alimentando desde hace mucho a jóvenes creadores. Impuso en un sistema cerrado, su clara postura desde sus inicios, visibilizando su procedencia tribal urbana. Desde el espacio de su casa, su cerebro nunca duerme; con el sonido atenuado del mar y la cercana presencia de Issela, en su cuartel, diseña y materializa las más fatigosas escenas de la vida peruana.

Diseño digital del montaje: Economía creativa. Diseños de Herbert Rodríguez 1979-2025 (Fotografía, cortesía del autor).

Sus imágenes listas para aposentarse en los hospicios más inexpugnables toman la Casa O’Higgins. Con su complicidad, y la curaduría de Issela Ccoyllo y Jorge Villacorta, regalan al visitante, una nueva narración de su quehacer de salvaje creador. Ha vuelto al remodelado Centro, lugar de su comienzo,  jirón que alguna vez Abraham Valdelomar redujo a su yo creador, y que por esta temporada, bien valdría aludir: el jirón de La Unión es Herberth Rodríguez (Pozuzo, agosto 2025).