Harvard debate reforma: Un comité propone limitar las ‘A’ a 20% por curso, buscando frenar la inflación de notas y elevar el prestigio. La medida, que impacta a más de 7,000 estudiantes, genera apoyo cauteloso y serias dudas entre el profesorado.
La prestigiosa Universidad de Harvard, fundada en 1636, enfrenta una propuesta divisiva para reformar su sistema de calificación. Un comité de docentes ha sugerido poner un tope del 20% a las notas ‘A’ por materia y establecer un ranking interno, una iniciativa clave que podría votarse en las próximas cinco semanas.
Según la investigación publicada por Times of India, la inflación de notas es un desafío global en la educación superior, donde la percepción de un ‘A’ ha disminuido su valor. Instituciones como Harvard, con una tasa de aceptación inferior al 4%, buscan restaurar la rigurosidad académica para mantener el alto estándar de sus egresados en un mercado cada vez más competitivo.
Harvard busca restaurar el prestigio con un límite del 20% en las calificaciones máximas
En los pasillos de una de las universidades más antiguas y renombradas del mundo, la propuesta es clara: limitar al 20 por ciento las notas sobresalientes ‘A’ por cada curso, con flexibilidad para otorgar hasta cuatro ‘A’ adicionales en clases grandes. Además, el plan contempla la introducción de un nuevo sistema de clasificación interna basado en percentiles para definir honores y premios. Esta medida, impulsada por un comité académico de 12 miembros tras meses de estudio, busca revertir una tendencia preocupante: la inflación de notas. El pasado otoño, el porcentaje de ‘A’s, incluyendo A- y A+, se había disparado al 53.4 por ciento de todas las calificaciones, aunque ya había disminuido del alarmante 60.2 por ciento registrado en períodos anteriores. La iniciativa, que afectaría a los cerca de 7,000 estudiantes de pregrado, se presentará para una votación clave ante la totalidad del claustro docente en esta primavera, en un intento por recalibrar el valor de un título de esta institución con más de 380 años de historia y una de las dotaciones económicas más grandes del planeta, superior a los 50 mil millones de dólares.
¿Es la presión ‘colectiva’ la verdadera causa de las notas infladas?
La razón detrás de esta urgencia radica en un problema estructural y la presión implícita que sienten los profesores. Varios académicos, como un respetado economista que conversó con The Harvard Crimson, describen la situación como un ‘problema de acción colectiva’. Cuando algunos instructores asignan calificaciones generosas, otros se sienten obligados a seguir esa tendencia para no perjudicar a sus alumnos en un entorno altamente competitivo. Esto dificulta que cualquier curso individual mantenga estándares rigurosos. El apoyo a la propuesta se basa en ofrecer una ‘protección sistémica’: un techo compartido que permitiría a los docentes calificar con mayor honestidad, sin el temor de que sus alumnos se vean desfavorecidos en procesos como prácticas profesionales, donde hasta el 95 por ciento de los estudiantes de Harvard buscan una experiencia laboral antes de graduarse, o admisiones a posgrados, donde compiten con aspirantes de más de 5,000 universidades alrededor del mundo.
Décadas de debate: La degradación del ‘A’ y su impacto global en la meritocracia
Este debate no es nuevo; la preocupación por la inflación de notas lleva más de 20 años en el centro de atención de las élites académicas, cuestionando la verdadera distinción de un logro sobresaliente en un sistema donde una calificación perfecta es cada vez menos excepcional. Este fenómeno se observa en al menos 100 instituciones de prestigio a nivel global.
¿Limita esta medida la autonomía docente y fomenta la competencia excesiva?
Pese al apoyo inicial, no todo el claustro de una universidad con un claustro de más de 2,400 profesores está convencido. Las preocupaciones sobre la autonomía y flexibilidad docente son palpables. Un profesor de Gobierno, por ejemplo, tildó la propuesta de ‘inflexible’, argumentando que restringe la autoridad del instructor en el aula. Aun así, reconoció que era ‘preferible al sistema actual’, al que consideró insostenible. Asimismo, se ha planteado la incertidumbre sobre cómo operaría el tope en clases con un alto número de estudiantes excepcionales, como las de ciencias aplicadas. Un docente de Ciencias de la Tierra y Planetarias, con más de 15 años en Harvard, subrayó que, si bien la propuesta tiene mérito, los alumnos deben contar con mecanismos claros para apelar decisiones de calificación en ‘casos extremos’. El coste anual de la matrícula en Harvard, que supera los 79,000 dólares, intensifica la presión sobre los estudiantes y la percepción del valor de cada nota. Otros académicos temen que la política intensifique la competencia, creando dinámicas ‘adversas’ entre los alumnos, en lugar de fomentar la colaboración en un entorno ya de por sí exigente con más de 50 departamentos académicos.
El valor de la distinción: Una ‘A’ redefinida y su efecto en el mercado laboral
Para los defensores, la clave está en redefinir el significado de una ‘A’. Si bien una ‘A-menos’ podría significar un dominio total del material, una ‘A’ se reservaría para un desempeño verdaderamente excepcional, un marcador de distinción que no solo refleja dominio, sino un nivel superior de logro. Este cambio es vital, especialmente si consideramos que aproximadamente el 80 por ciento de los empleadores y las escuelas de posgrado valoran las transcripciones como un indicador crucial. La propuesta busca asegurar que cuando un estudiante de Harvard presente un historial con una ‘A’, su significado sea inequívoco, fortaleciendo el valor a largo plazo de un título universitario de Harvard, una institución que históricamente ha producido líderes y mentes brillantes durante siglos. Esta reforma es vista como una inversión en la reputación académica y profesional de sus egresados, elevando la confianza en las credenciales de la universidad en un escenario global con más de 4,000 instituciones de educación superior solo en EE. UU., de las cuales las ocho de la Ivy League marcan la pauta.
Mirando atrás: El regreso a estándares de hace 20 años en la educación de élite
Un profesor de psicología, con 30 años de experiencia, recordó que límites similares estuvieron vigentes hace 20 años sin dañar la cultura estudiantil. Esta visión histórica sugiere que la propuesta no es una novedad radical, sino un retorno a normas que ya funcionaron, buscando reequilibrar la balanza académica y la presión sobre los estudiantes.
¿Logrará Harvard redefinir el éxito académico en el siglo XXI?
El debate en Harvard es un reflejo de tensiones globales. Muchos concuerdan en que la inflación de notas ha erosionado su valor, pero la pregunta clave es si un tope formal corregirá esto sin crear nuevos problemas. Con la votación acercándose en las próximas cinco semanas, el resultado es incierto. Mientras algunos sopesan la falta de una ‘solución perfecta’, otros ven una oportunidad de fortalecer el prestigioso título de Harvard, impactando a miles de futuros profesionales y sentando un precedente crucial en las ocho universidades de la Ivy League y en la educación superior mundial.
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