HAROLDO HIGA, LA IRONÍA DE LA ACEPTACIÓN

Por: Israel Tolentino

Siempre que recuerdo la obra de Haroldo Higa, me viene unido a ese recuerdo una frase escuchada a Jorge Villacorta en la Galería Lucía de la Puente de Barranco: “Haroldo Higa, es desde lejos, el escultor más importante de su generación”, todo juicio de valor en las artes es subjetivo, pero tiene un peso distinto dependiendo de quien lo dice. En este caso, lo escuchado sobre la obra de Haroldo Higa es cierta, le sobran los elogios. Higa es un artista talentoso con una obra vasta y contundente, silencioso como todos los creadores admirables, una obra de la que no se puede prescindir.

Haroldo Higa en “la ironía de la aceptación” (Fotografía del artista).

En el espacio “FUGAZ” en Callao Monumental, se realiza un encuentro de obras y artistas de distintas latitudes, Chile, Argentina, Perú… Y en el lugar correspondiente a Haroldo Higa el artista nos muestra con impecable labor técnica y conceptualmente trabajada junto con el curador Juan Peralta su exposición titulada: “la ironía de la aceptación” quien escribe al respecto: “Haroldo Higa nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la identidad y los múltiples entornos que habitamos. El artista utiliza la metáfora del migrante para explorar una escena en la que un sujeto, cargando una mochila se enfrenta a un cartel que proclama “BIENVENIDO”.

 Haroldo Higa en “BIENVENIDO” (Fotografía del artista).

“BIENVENIDO”, palabra que en primera, muestra una sonrisa de oreja a oreja al que llega, al que logra leerla, al visitante a la exposición y al que pasa y mira de reojo. Haroldo Higa te invita a ello, a ser bien llegado, sin importar de donde has partido, que historias traes de tu camino; al final, el espacio tomado por el artista te regala una “bienvenida” amable, como en un sueño donde todos quisiéramos que el nuevo rumbo, el cambio de la condición, el lugar donde mudarse, la nueva actividad por aprender, todo te recibiera con una sonrisa de “BIENVENIDO”.

Todos somos migrantes de alguna manera en este mundo globalizado, escribe también Juan Peralta, hay quienes logran quedarse en sus lugares de origen, cubrir sus necesidades o sencillamente desprecian conocer más allá de su condición, lo nuevo o tradicional les es lo mismo. Sin embargo el “Bienvenido” de Higa te habla a ti personalmente, poniendo sobre tu condición de masa anónima migrante una amable individualidad, el artista le devuelve a quien se posa frente a su instalación, eso, su condición de ser único. Ese trato de tu a tu se percibe desde antes de ingresar al recinto, sientes que eres llamado por tu nombre y que todo ese camino que enfrentas en tu condición de migrante, se abre frente a ti mostrándote un derrotero que es solamente tuyo, como tu nombre.

Juan Peralta (curador) y Haroldo Higa (artista). (Fotografía del artista).

Cuentan los que han tenido la desdicha de cruzar fronteras en la condición de ilegales, de su desnudez física y emocional, de un momento donde eres dos piernas que corren sin llevar nada físico, donde un documento de identidad pierde validez. El artista, en la obra del joven que anda con la pequeña mochila en la espalda, fabula positivamente con la ocurrencia que puede haber un viaje “preparado” y esa parte es cierta, si bien siempre las noticias te informan del migrante ilegal, no siempre ponen el lente en aquel otro que migra en condiciones favorables, al final, en ambas maneras, el que se establece en otra geografía deja mucho y lleva poco y esa “legal ilegalidad” tiene un costo. Un mundo sin fronteras no será posible mientras consideremos que un puñado de huesos cobija nuestra mente.

“la ironía de la aceptación” (Fotografía del artista).

Hasta aquí todo ha sido un sueño, “la ironía de la aceptación” es un viaje a cierta nostalgia y al pasado sin perder la objetividad del presente y reírse mientras se circunda la sala y te dices: pensar que llegué con una mano atrás y otra adelante, como mano de obra barata, sin documentos, abandonando todo, incluso mi nombre… Como en un autorretrato, todos nos conmovemos e identificamos con aquel hombre que camina.

Haroldo Higa nos desafía en cada nueva exposición a encontrarnos con todos nuestros miedos y, como se toma un toro por las astas, hacer lo mismo y continuar el viaje (Pozuzo, noviembre 2024).