La repentina noticia del fallecimiento de Betsy Arakawa, esposa del reconocido actor Gene Hackman, ha conmocionado a la opinión pública, especialmente al conocerse que la causa fue el hantavirus, una enfermedad poco común transmitida por roedores. Este suceso pone de relieve la importancia de la salud pública y la vigilancia epidemiológica, particularmente en zonas rurales o con presencia de roedores.
Según la investigación publicada por The New York Times, el hantavirus no se propaga entre personas en los casos detectados en Estados Unidos, aunque puede transmitirse a través de la saliva de roedores. La vía de contagio más habitual es la inhalación de partículas de heces u orina seca de ratones de campo infectados.
Inicialmente, el hantavirus se manifiesta con síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, escalofríos, dolores musculares y dolor de cabeza. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, los síntomas respiratorios se intensifican, pudiendo derivar en dificultad para respirar e incluso fallo pulmonar o cardíaco, complicaciones que pueden resultar fatales.
Es importante destacar que el hantavirus engloba una familia de virus portados por roedores. En América del Norte, la variante más común es el virus Sin Nombre, tal y como señala Sabra L. Klein, profesora de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. Las autoridades sanitarias recomiendan extremar las precauciones en entornos donde la presencia de roedores sea evidente.
Desde que se comenzaron a registrar casos de hantavirus en Estados Unidos en 1993, se han contabilizado 864 casos hasta finales de 2022, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Un dato importante es que la exposición al virus suele ocurrir en cabañas o viviendas rurales infestadas de roedores, como indica la doctora Emily Abdoler, profesora asistente de medicina en la Universidad de Michigan Medical School. Estas zonas requieren medidas preventivas y de control de plagas.
Los síntomas iniciales del hantavirus pueden tardar entre una y ocho semanas en manifestarse después de la exposición a excrementos de roedores infectados, como apunta la doctora Heather Jarrell, jefa forense médica de Nuevo México. La rápida evolución de la enfermedad hacia complicaciones respiratorias graves subraya la necesidad de un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado. Es fundamental que ante la aparición de síntomas gripales, especialmente si se ha estado en contacto con ambientes potencialmente contaminados por roedores, se consulte a un profesional de la salud.



