Oriente Medio vive una escalada de violencia desde octubre de 2023, marcada por el resurgimiento del conflicto entre Israel y Hamás, la organización palestina que controla la Franja de Gaza. Esta situación ha generado una profunda crisis humanitaria, con un elevado número de víctimas y una creciente preocupación por el respeto al derecho internacional. La reciente escalada con los ataques de Israel contra Irán, bajo la justificación de neutralizar amenazas, tensiona aún más el panorama regional y pone a prueba la capacidad de la comunidad internacional para mitigar las consecuencias. La situación se ve agravada por la compleja red de alianzas y enemistades que atraviesan la región, con potencias externas involucradas y una creciente polarización política. Un aspecto fundamental a tener en cuenta es la precaria situación económica de la Franja de Gaza, que dificulta aún más la respuesta humanitaria y la reconstrucción.
Según la investigación publicada por Gestión, el conflicto actual no debe ser simplificado como una guerra entre Israel y Palestina, debido a las particularidades de los actores involucrados y la asimetría de poder.
El reportaje hace hincapié en que Hamás es considerada una organización terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos, mientras que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) administra Cisjordania. Francesco Tucci, internacionalista y catedrático de la UPC, explica que estas no son entidades equivalentes, dado que Hamás se define como un movimiento radical religioso y político, mientras que la ANP, liderada por Al Fatah, tiene una orientación secular. Esta distinción es crucial para comprender la complejidad del panorama político palestino.
Las cifras de víctimas, proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza y Naciones Unidas, revelan la magnitud de la crisis humanitaria. Más de 55,000 palestinos han muerto en Gaza como consecuencia de los ataques israelíes, incluyendo más de 15,000 niños. Además, cerca de 130,000 personas han resultado heridas y unas 14,000 están desaparecidas. En Cisjordania, la cifra de fallecidos supera los 900, con más de 7,000 heridos. En contraparte, Israel reporta 1,200 fallecidos, incluyendo civiles, y más de 12,000 heridos como resultado de los ataques de Hamás. Estas cifras evidencian, según Tucci, una “desproporción en el uso de la fuerza”, especialmente contra la población civil, lo que plantea interrogantes sobre los objetivos del gobierno israelí.
En este contexto, el debate sobre si calificar la situación como genocidio es complejo. Tucci subraya que para ello, se debe demostrar la “voluntad de exterminio total o parcial” por parte de Israel hacia los palestinos, un aspecto difícil de probar, ya que los hechos pueden ser interpretados de diversas maneras. No obstante, el académico considera que, independientemente de la etiqueta, los actos cometidos podrían constituir crímenes de guerra y lesa humanidad.
El reportaje también aborda las responsabilidades de Israel como potencia ocupante de los territorios palestinos desde 1967, tras la Guerra de los Seis Días. En este sentido, se argumenta que Israel está incumpliendo sus obligaciones al atacar sistemáticamente a la población civil en su lucha contra Hamás. Ramiro Escobar, otro internacionalista citado en el artículo, denuncia los ataques indiscriminados contra Gaza y el uso del hambre como arma de guerra. El bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria y las restricciones impuestas a la poca ayuda que ingresa, conllevan a condiciones inhumanas y violan normas del derecho internacional vinculadas a los derechos humanos.
La ONU advierte que la Franja de Gaza se encuentra al borde de la hambruna, agravada por la limitada superficie cultivable (apenas el 4.6% del territorio) y la destrucción de hospitales, campamentos humanitarios y el hostigamiento militar. Escobar señala la dificultad de sancionar a Israel debido al bloqueo sistemático de resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU por parte de Estados Unidos, aliado incondicional de Israel, impidiendo cualquier medida que obligue o sancione al país. La Corte Penal Internacional ha emitido una orden de arresto contra Benjamin Netanyahu por presuntos crímenes de guerra, pero su aplicabilidad es limitada debido a que Israel no reconoce la jurisdicción de esta corte.
Finalmente, el reportaje aborda el reciente ataque de Israel contra centros de inteligencia y militar de Irán, justificándolo con supuestas pruebas de producción de armas nucleares, a pesar de que Irán forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y se somete a inspecciones de la ONU. Escobar advierte que este conflicto entre dos gobiernos autoritarios, sumado a los ataques contra Gaza, tendrá consecuencias devastadoras para la población civil. La situación se agrava con las declaraciones del régimen de Netanyahu, que justifica las ofensivas como una medida para “eliminar la amenaza” que representa Irán.




