Hallan Alimentos Contaminados En Colegios Durante Inspecciones Del Programa Wasi Mikuna
Hallan Alimentos Contaminados En Colegios Durante Inspecciones Del Programa Wasi Mikuna

Hallan alimentos contaminados en colegios durante inspecciones del programa Wasi Mikuna

La Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental de Huánuco ha advertido sobre situaciones de riesgo sanitario en instituciones educativas públicas que reciben insumos del programa social Wasi Mikuna, tras identificar presuntos casos de contaminación alimentaria durante recientes acciones de supervisión.
De acuerdo con el director ejecutivo, Dennys Valverde Fonseca, las inspecciones realizadas durante el presente año han alcanzado a aproximadamente 20 instituciones educativas. En varias de ellas, según indicó, se habrían detectado condiciones inadecuadas de almacenamiento y faltas a los protocolos básicos de inocuidad alimentaria.


Uno de los hallazgos más delicados ocurrió en el distrito de Santa María del Valle, donde se reportó la presencia de heces de roedores en áreas de depósito. Además, algunos productos estaban desordenados, mezclados y sin control sanitario.


“El procedimiento es claro: cuando se verifican condiciones insalubres, los alimentos deben ser destruidos”, declaró Valverde. Añadió que, en este caso específico, los insumos fueron inmovilizados y se está a la espera de la intervención de las autoridades competentes para ejecutar su destrucción definitiva.


Fallas estructurales y riesgo sanitario persistente
Según el titular de Salud Ambiental, muchos colegios no cuentan con ambientes adecuados para almacenar alimentos. Aunque algunos directores han improvisado compartimentos cerrados, limpios y ventilados, estas soluciones no cumplen con las condiciones que exige la norma técnica nacional.
“Se trata de infraestructuras antiguas, construidas hace años, que no fueron diseñadas para este fin. No tienen áreas seguras para conservar los alimentos en condiciones higiénicas”, advirtió el funcionario.


Valverde también alertó sobre limitaciones en el monitoreo del programa, señalando que en algunos casos un solo monitor debe supervisar hasta siete distritos escolares, lo que comprometería la eficacia del sistema de fiscalización.


Resistencia de padres y falta de recursos básicos
Otro aspecto que complica la operatividad del programa, según indicó Valverde, es la negativa de algunos padres de familia a permitir que los alimentos se preparen dentro de las escuelas. La razón: falta de cocinas, equipamiento básico o espacios apropiados.


“Los alimentos que entrega el Estado, como leche, cereales o lentejas, requieren cocción. Sin condiciones mínimas, no pueden garantizarse ni la calidad ni la seguridad para el consumo”, afirmó. También señaló que en muchas escuelas hacen falta incluso condimentos básicos como sal, por lo que pidió mayor colaboración de la comunidad educativa.


Situación en la capital: bajo observación constante
Consultado sobre la situación en la ciudad de Huánuco, el funcionario señaló que, si bien no se han detectado casos críticos, sí existen observaciones menores relacionadas al manejo de residuos y el cumplimiento parcial de las condiciones de almacenamiento.


“Recibimos alertas de padres y ciudadanos, acudimos a verificar y, en algunos casos, hacemos recomendaciones. Pero lo de Santa María del Valle ha sido, sin duda, el caso más grave en lo que va del año”, puntualizó.


Wasi Mikuna bajo vigilancia permanente
Valverde confirmó que las labores de vigilancia sanitaria continuarán durante todo el año escolar, en especial debido a antecedentes preocupantes en otras regiones del país, donde se han emitido alertas sanitarias por presuntos casos de intoxicación alimentaria vinculados a este mismo programa.
Recordó que Wasi Mikuna, impulsado por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, entrega alimentos de manera gratuita a miles de escolares, pero su eficacia, dijo, depende del manejo final que realicen las escuelas.


“No se trata solo de entregar el alimento. Si se almacena mal o se manipula en condiciones insalubres, se convierte en un riesgo, no en un beneficio”, sostuvo.


El funcionario remarcó que el cumplimiento estricto de los protocolos de inocuidad y salubridad no puede considerarse un trámite secundario, sino un pilar fundamental de cualquier política pública de alimentación escolar.