Huánuco fue escenario del pre-lanzamiento de Hacienda Liebensfeld, un proyecto inmobiliario que busca posicionarse como una propuesta de refugio natural con enfoque eco-luxury en Codo de Pozuzo, provincia de Puerto Inca, considerada la más grande del departamento.
Durante una entrevista brindada al Diario AHORA, el representante Sergio Samaniego Ruiz señaló que esta iniciativa pretende impulsar el desarrollo inmobiliario en una zona que abarca alrededor del 35% del territorio regional, caracterizada por su condición de selva baja, su riqueza natural y un conjunto de oportunidades económicas aún poco aprovechadas.
El vocero explicó que el proyecto nace desde la experiencia de la comunidad Ruteros Perú, un grupo dedicado al turismo y aventura que recorre Sudamérica, y que ahora apuesta por incursionar en el rubro inmobiliario mediante la construcción de haciendas pensadas como espacios de descanso para familias e inversionistas. En ese marco, anunció que Hacienda Liebensfeld ofrecerá lotes de gran tamaño, de 2 000 y 4 000 metros cuadrados, dirigidos a quienes buscan un lugar para construir una casa de retiro o una vivienda vacacional en un entorno natural, con condiciones de confort y servicios de alto nivel.
Un resort dentro de 27 hectáreas
Samaniego detalló que Hacienda Liebensfeld se desarrollará sobre un predio de 27 hectáreas, donde se proyecta un resort de lujo como parte central del atractivo para los futuros propietarios. Según indicó, el plan contempla la implementación de parques internos, una laguna, zonas de recreación y acceso a ríos cristalinos, además de un paisaje rodeado por montañas asociadas a la cordillera que marca el tránsito hacia la selva baja. El representante sostuvo que estos elementos constituyen ventajas comparativas frente a otras propuestas inmobiliarias y serán determinantes para sostener una experiencia orientada al descanso, la tranquilidad y el turismo natural.
En cuanto a la propuesta ambiental, afirmó que el proyecto será ecosostenible, impulsado por energía solar tanto en áreas comunes como en las viviendas. Esta promesa fue presentada como una respuesta moderna al crecimiento inmobiliario, vinculada al concepto de “comunidades autosostenibles” que —según su lectura— ya empieza a instalarse en Sudamérica. Asimismo, señaló que el proyecto se inspira en la historia cultural de la zona, particularmente en el legado austroalemán relacionado con la colonización de Pozuzo y el posterior asentamiento en Codo de Pozuzo.
Plazos anunciados y accesibilidad
Respecto al cronograma, el representante explicó que el proyecto se encuentra en etapa de pre-lanzamiento y que las obras iniciarían en mayo de 2026, con la entrega de una primera fase hacia fines de ese mismo año. De acuerdo con lo expuesto, esa etapa inicial incluiría la instalación de los cercos perimétricos del predio y la habilitación del primer módulo del resort, con una zona social y una piscina paisajística. La proyección, según el vocero, es que los primeros inversionistas ya puedan contar con espacios básicos para descanso y uso turístico desde esa fase, mientras continúan las siguientes etapas.
En paralelo, el entrevistado reconoció que uno de los retos históricos de la zona es la conectividad vial. Indicó que, aunque Codo de Pozuzo se ubica a unos 70 kilómetros en línea recta desde Huánuco, el traslado real implica rodeos por rutas tradicionales que llegan hasta los 400 kilómetros, con un promedio de viaje de 7 horas y media. También mencionó una vía alterna a través de Pasco, que permitiría reducir distancia y tiempo. En esa línea, expresó que la falta de infraestructura ha dejado a la región “de espaldas” respecto a un territorio que, pese a su amplitud, permanece con brechas de desarrollo.
116 familias fuera de Huánuco
Uno de los puntos resaltados fue la apuesta por atraer inversión externa. Samaniego afirmó que el proyecto ya cuenta con el interés de 116 familias provenientes de fuera de Huánuco, lo que —según sostuvo— representaría el ingreso de capitales que podrían dinamizar la economía local mediante futuras construcciones, consumo y turismo. Desde su perspectiva, el objetivo es que más inversionistas consideren a Puerto Inca como un espacio de crecimiento, en un contexto donde persisten indicadores de pobreza, pero también se evidencian recursos y actividades económicas en expansión, como el cacao con proyección agroexportadora y cultivos como papaya, arroz y otros.




