La gestión de residuos sólidos y la limpieza urbana en nuestra ciudad se han convertido en un reflejo preocupante de la falta de educación cívica y responsabilidad comunitaria. La habitual práctica de deshacerse de la basura en calles y veredas, desobedeciendo las ordenanzas municipales sobre horarios de recolección, no solo deteriora el entorno urbano, sino que también demuestra una preocupante falta de consideración hacia nuestros vecinos y visitantes.
El trabajo incansable de los equipos de limpieza pública, aunque esencial, no es suficiente si los ciudadanos continúan ignorando las normas básicas de convivencia. La situación se agrava con la conducta irresponsable de algunos propietarios de mascotas, que permiten que sus animales ensucien las calles, contribuyendo a la degradación y potencial contaminación del ambiente urbano.
Entendemos que se requiere una solución integral que involucre la colaboración activa entre la municipalidad, las juntas vecinales, los ciudadanos e incluso las iglesias, todas ellas, independientemente de su credo o religión, el problema afecta a todos.
En primer lugar, es necesario reforzar la aplicación de las ordenanzas existentes, incluyendo multas y sanciones para quienes incumplan las normas de disposición de residuos y manejo de mascotas. Sin embargo, la sanción por sí sola no es suficiente; es imperativo fomentar una cultura de responsabilidad y respeto por el espacio público.
Las juntas vecinales y las iglesias deben desempeñar un papel clave en esta transformación, organizando charlas educativas y campañas de concienciación sobre la importancia de mantener nuestras calles limpias. Estas actividades pueden complementarse con cursos y talleres sobre gestión responsable de mascotas y prácticas de reciclaje y manejo adecuado de residuos.
En conclusión, el cambio hacia una ciudad más limpia y responsable comienza con cada uno de nosotros. Es momento de reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos y preguntarnos: ¿Estamos dispuestos a asumir nuestra responsabilidad y contribuir activamente a la creación de un entorno más saludable y agradable para todos? La limpieza de nuestra ciudad no es solo una cuestión de normas, sino de conciencia cívica y respeto mutuo.




