La transparencia y el bienestar colectivo son pilares fundamentales en toda gestión pública. El anhelo de contar con una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Huánuco se aviva con la intervención activa del Ministerio de Vivienda. Esta entidad, a través del diálogo constructivo con autoridades locales, busca facilitar la implementación de la PTAR, una herramienta esencial para el desarrollo sostenible de la región.
La predisposición del alcalde Jara y las negociaciones avanzadas con los propietarios del terreno en Colpa Bajo nos acercan a la realización de este proyecto. La precaución es vital en estos procesos. Se debe asegurar la legalidad y transparencia de cada paso, desde el saneamiento de los terrenos hasta la financiación del proyecto.
Curiosamente, cuando hablamos de Colpa Bajo, surgen historias y conexiones familiares con el alcalde, pero es esencial que prevalezcan los intereses de la ciudadanía por encima de todo. La tarea ahora es conciliar intereses y priorizar el beneficio común.
Desde hace años, el río Huallaga ha sido testigo del crecimiento de la ciudad y ha absorbido el impacto de nuestra actividad diaria. La falta de una infraestructura adecuada ha llevado a que, en ocasiones, este vital recurso hídrico se convierta en receptor de desechos, perjudicando su ecosistema y la salud pública.
El PTAR no es solo una infraestructura; representa el compromiso de toda una ciudad con su entorno y su futuro. La visión compartida entre el alcalde y el gobernador es esperanzadora. Ambos han mencionado que este proyecto no solo será una realidad, sino que estará entre las instalaciones más modernas del país, eliminando así el riesgo de contaminación y malos olores.
Huánuco merece un ambiente limpio y sano. Necesitamos una ciudad preparada para recibir a las futuras generaciones y al turismo, una fuente vital de ingresos y desarrollo. Estamos en el umbral de un cambio significativo, y con la cooperación y el compromiso de todos, el 2026 podría marcar la inauguración de una obra trascendental para Huánuco.
Concluimos con un llamado a la unidad y a la precaución. Evitemos confrontaciones innecesarias y trabajemos con un propósito claro: un Huánuco sostenible, próspero y respetuoso con su entorno. Por un norte seguro, y un futuro brillante para todos.




