Luego de varios meses marcados por tensiones públicas, amenazas diplomáticas y sanciones, los presidentes Gustavo Petro, de Colombia, y Donald Trump, de Estados Unidos, sostuvieron una reunión bilateral en la Casa Blanca con el objetivo de abordar una agenda amplia que incluyó narcotráfico, sanciones, energía, seguridad regional y conflictos comerciales. El encuentro, realizado a puerta cerrada y sin presencia de la prensa, representó un intento de recomposición de la relación entre ambos gobiernos tras un periodo de confrontación abierta.
Según información oficial y declaraciones posteriores del mandatario colombiano, la reunión se desarrolló en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y permitió abrir canales de diálogo “entre gobierno y gobierno”. Uno de los principales anuncios fue la disposición de Trump a mediar en el conflicto comercial entre Colombia y Ecuador, luego de que ambos países se impusieran aranceles recíprocos del 30%, en medio de acusaciones cruzadas por el control del narcotráfico en la frontera común.
En entrevista con Caracol Radio, Petro sostuvo que Trump aceptó intervenir como facilitador tras una conversación extensa en la que se discutieron los impactos regionales de la disputa. El conflicto se intensificó semanas atrás, cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa responsabilizó a Colombia de una supuesta falta de control del narcotráfico transfronterizo, lo que derivó en medidas económicas inmediatas.
Gestos simbólicos
Más allá de los anuncios formales, la reunión estuvo marcada por gestos simbólicos que captaron la atención mediática. Uno de ellos fue el momento en que Donald Trump obsequió a Gustavo Petro una gorra roja con el lema “Make America Great Again”. Petro tomó un bolígrafo y añadió una “s” a la palabra América, transformando el mensaje en plural. “Hacer grandes a las Américas solo es posible desde el respeto entre civilizaciones diferentes”, explicó el mandatario colombiano.
Tras el encuentro, Petro se mostró optimista, aunque subrayó que no se trató de una reunión condicionada. “Uno no puede actuar bajo chantajes”, afirmó, destacando que el diálogo se dio entre líderes que piensan distinto pero que buscan caminos comunes. El presidente colombiano también aclaró que no se discutieron las sanciones personales que le fueron impuestas por el Departamento del Tesoro de EE. UU. en octubre de 2025, ni solicitó su retiro de la lista de la OFAC.
Desde la Casa Blanca, Trump calificó la reunión como “fantástica” y “muy buena”, señalando que hubo coincidencias en temas como el combate al narcotráfico y las sanciones, aunque evitó brindar mayores detalles. Asimismo, afirmó que Estados Unidos estaría dispuesto a colaborar contra grupos armados en Venezuela, una declaración que marca un giro en su discurso regional.
Narcotráfico
Uno de los puntos centrales abordados fue la lucha contra el narcotráfico y su impacto en la estabilidad regional. Petro propuso una estrategia de cooperación binacional y regional que incluya a Colombia y Venezuela para desmantelar las rentas ilícitas que financian al ELN, combinando acciones militares con programas de desarrollo social.
En ese marco, insistió en la necesidad de acelerar la sustitución de cultivos ilícitos, ofreciendo alternativas reales a los campesinos mediante proyectos productivos como cacao y café, con respaldo internacional. Además, el mandatario colombiano planteó a Trump convertir La Guajira y América Latina en polos estratégicos de energías renovables, como una vía para reactivar economías locales afectadas por la coca y reducir la dependencia de economías ilegales.
Respecto a Venezuela, Petro sugirió avanzar hacia una reactivación económica regional, lo que implicaría reconsiderar el esquema de sanciones internacionales, con Colombia como actor facilitador. Aunque Trump no confirmó una posición concreta sobre este punto, dejó abierta la posibilidad de cooperación en materia de segurida




