El presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, respondió con dureza a los comentarios de su antecesor, Alberto Otárola, quien lo tildó de “fantasma” en una reciente entrevista con Infobae Perú. Visiblemente incómodo, Adrianzén declaró que no respondería a insultos, aunque terminó lanzando fuertes acusaciones contra Otárola, a quien vinculó con graves delitos.
“No me voy a prestar a una cortina de humo que pretende ocultar delitos como tráfico de influencias, colusión, patrocinio ilegal y, más grave aún, violación”, declaró tras una sesión del Consejo de Ministros. Agregó que los ataques personales revelan una falta de argumentos y recalcó que jamás se había referido a Otárola en términos ofensivos durante su gestión.
El primer ministro también cuestionó la lealtad de Otárola hacia la presidenta Dina Boluarte, calificando su actual comportamiento como alejado de toda fidelidad institucional.
Por su parte, Otárola sostuvo en Infobae Perú que fue leal a Boluarte, incluso redactando sus discursos ante el Congreso, y denunció una presunta persecución política en su contra. Afirmó que una vez denuncias presentadas por supuestos ciudadanos anónimos ya fueron archivadas y acusó a abogados cercanos a la presidenta de manipular información para perjudicarlo.
En relación a la acusación de violación, Otárola la negocio categóricamente. Esta surge tras una entrevista de su expareja, Yaziré Pinedo, quien lo acusa de agresión física y sexual. Él atribuyó la denuncia a una supuesta manipulación de Zamir Villaverde, a quien calificó de “delincuente”.
Las tensiones entre Adrianzén y Otárola reflejan un ambiente político cada vez más polarizado, marcado por acusaciones cruzadas y una creciente desconfianza dentro del Ejecutivo.




