Seis personas murieron el lunes tras dos nuevos ataques ejecutados por fuerzas militares de Estados Unidos en el Pacífico Oriental, como parte de la ofensiva lanzada por la administración de Donald Trump contra embarcaciones señaladas por el gobierno como “narcolanchas” vinculadas al tráfico internacional de drogas.
El anuncio fue realizado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien aseguró que los ataques —realizados con misiles balísticos— estuvieron dirigidos contra buques considerados “organizaciones terroristas designadas”. “Estamos protegiendo la patria y eliminando a estos terroristas del narcotráfico que pretenden dañar a nuestro país y a su gente”, declaró el funcionario a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter).
Operación en aguas internacionales
De acuerdo con el parte oficial, ambos ataques se ejecutaron en aguas internacionales. Cada embarcación transportaba a tres presuntos narcotraficantes, quienes murieron en el acto, según detalló el secretario Hegseth. Ningún soldado estadounidense resultó herido durante la operación.
La ofensiva fue autorizada directamente por el presidente Trump, bajo la justificación de que Estados Unidos se encuentra inmerso en un “conflicto armado” contra los carteles de la droga de América Latina. Bajo esta narrativa, los narcotraficantes serían tratados como “combatientes ilícitos” y sus embarcaciones como blancos legítimos en una guerra por la seguridad nacional.
La acción militar se enmarca en una campaña iniciada en septiembre, centrada en interceptar narcolanchas en el Caribe y el Pacífico Oriental. Desde su inicio, el número de muertos reportados por el Pentágono asciende a 76 personas abatidas, según fuentes oficiales.
ONGs y la ONU cuestionan legalidad
El enfoque bélico empleado por la Casa Blanca ha despertado duras críticas por parte de expertos en derecho internacional y organismos de derechos humanos. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, manifestó su preocupación por las implicancias legales y éticas de este tipo de intervenciones letales.
“Pido al gobierno estadounidense que investigue en primer lugar, porque deben preguntarse: ¿se trata de violaciones del derecho internacional en materia de derechos humanos? ¿Son ejecuciones extrajudiciales? Hay fuertes indicios de que lo son”, expresó Türk en declaraciones recogidas por medios internacionales.
Diversas organizaciones internacionales han advertido que, sin una base sólida de autodefensa o jurisdicción territorial, este tipo de operativos podrían ser interpretados como acciones militares unilaterales fuera del marco legal permitido por el derecho internacional humanitario.
Nueva doctrina militar contra el narcotráfico
La doctrina de conflicto armado contra el narcotráfico que impulsa el gobierno estadounidense ha sido duramente criticada por ONGs, académicos y sectores diplomáticos, al considerar que difumina las fronteras entre la justicia penal y la acción militar. La falta de transparencia sobre la identidad de las víctimas, la ausencia de procesos judiciales previos y la dificultad para verificar los hechos agravan las preocupaciones.
Hasta el momento, Washington no ha revelado la nacionalidad de los fallecidos ni ha proporcionado pruebas públicas que sustenten que las embarcaciones atacadas estuvieran efectivamente involucradas en actividades ilícitas. Tampoco ha habido confirmación independiente sobre la presencia de drogas a bordo.
La tensión crece, mientras el gobierno de Trump refuerza su narrativa de seguridad nacional con acciones armadas extraterritoriales, a solo meses del nuevo proceso electoral en Estados Unidos.




