GRIMANESA AMORÓS

Israel Tolentino

Visitar Perú siempre trae recuerdos de la infancia.
Mi madre siempre ha sido una figura significativa en mi vida, inspirando mi amor por la naturaleza (G. Amorós).

Grimanesa Amorós en este enero, acaba de presentar “Radiance” su impresionante instalación luminosa para Printemps New York. “Radiance” fue presentada en la Filarmónica de Los Ángeles, en el Walt Disney Concert Hall, como una escultura de luz. Un encargo para un lugar específico diseñado por el arquitecto Frank Gehry, donde el compositor y director Esa-Pekka Salonen, con Jean-Yves Thibaudet al piano dirigía “Prometheus”. The Poem of Fire, Op. 60 (1910) del ruso Alexander Scriabin.

Grimanesa Amorós (Fotografía: Cortesía de la artista).

Eran momentos extraños en mi decisión sobre estudiar arte, empezaba a visitar los primeros centros de exposiciones. La exhibición, en el museo de Arte de Lima (MALI) estaba dedicada al papel y entre las obras y nombres de los artistas que recuerdo, el de Grimanesa Amorós quedó estampado en mi cabeza. La fuerza de esa obra de gran tamaño, los colores, personajes amarillos y azules, líneas oscuras, sus rostros moviéndose en un mundo astral…

ZENÓN CIELO, UN ARTISTA POR CONOCER

Obra de una artista, que en tantos años nunca encontré en ninguna galería limeña. Cierta vez, conversando con una amiga llegada de USA, fallecida hace pocos años, le mencioné el nombre de Grimanesa y sus ojos brillaron, me habló de ella con emoción desbordante. Entre los vericuetos venecianos, bella con y sin lluvia, entre las ondas de sus aguas, el 2022, había llovido toda la noche, inclusive en la tarde del día siguiente, cruzando uno de sus incontables puentes, me topé con Grimanesa Amorós, sonrió, le conté velozmente esta historia.

“Radiance”, Filarmónica de Los Ángeles, en el Walt Disney Concert Hall (Fotografía: Cortesía de la artista).

La luz y el espacio son dos preguntas que en cada época ofrecen respuestas desconcertantes. La luz, este elemento que traspasa toda la lógica de los principios físicos con su inalcanzable velocidad para un mortal, sin embargo una medida colosal que empequeñece en el universo, otra vez evidenciando la minucia humana, es el elemento vital en la obra de Amorós. Sus ondas que no responden a la lógica de sus similares, su velocidad absoluta que puede abolir el tiempo es la prolongación de la artista. Cuando Grimanesa en el espacio de una hoja dibuja sus ideas, como quien intenta asir, detener algo, construye las líneas que se entrelazarán para desvanecer el piso e inventar otro raciocinio.

Artista tanteando la materia prima (Fotografía: Cortesía de la artista).

Grimanesa toma el fuego inmemorial para despertar la pulsión que nos diferencia del homínido. El fuego siempre se ha apreciado, el sol, que se sabe hoy es una bolita entre los billones que giran y caen en el universo, es llama de fuego, el eje donde la historia y sueño dicen que existimos.

LA CHOLA POBLETE SE REENCUENTRA EN EL TANTA WAWA

Hay algo importante escondido en su trabajo y manifiesto en sus ideas: su país de origen, en donde las virtudes y las carencias se perdían al contemplar las pinturas de Tilsa Tsuchiya (1928-1984), quien en aquellos tiempos aciagos compartía su serie de “mitos”. Grimanesa Amorós, en la insuficiencia capital de esta época, recupera el paraíso perdido (nunca hemos tenido el paraíso completo, tal vez momentos) no sólo para sus orígenes, sino para todas las sociedades sin distinción; entrega la luz “su luz”. Entre sus redes de color el mito es 3D, cada cuerpo es contenido y prolongación del infinito, espacio ahíto donde envolverse, perderse, soñarse estrella, es enaltecer que a pesar de la oscuridad apabullante, hay cuantiosa luminosidad por observar.

Grimanesa Amorós y su mamá (Fotografía: Cortesía de la artista).

Grimanesa en sus instalaciones entrecruza, como en una chakana (un puente, una conexión entre lo divino y terreno) a Viracocha, conocido como el dios creador y transformador con el Heráclito de Efeso, para quien el cosmos era un fuego vivo, una constante transformación; con el mito aguaruna, donde Jémpue, el picaflor le hurta el fuego a Iwa o, el sapo, en el mito guaraní, le roba el fuego a los buitres.  En todos, un mismo propósito: sin el fuego, la historia humana estaría extinta.

GERMÁN GONZALES Y LA PRESERVACIÓN DE AZA

Illapa es el rayo que se comunica desde el cielo con las montañas, su ritmo zigzagueante interconecta lo que tenemos arriba con lo que vivimos acá abajo. Prometeo roba el fuego para dárselo a la humanidad y Zeus le condena a ser encadenado en una roca, donde un águila devoraba todos los días su hígado que se regeneraba cada noche.

A la mañana siguiente volví a verla, corría hacia el “vaporetto”. Como la lluvia de esa mañana quedan estas palabras suyas: el tiempo no es lineal; parpadea. Cada año es otra frecuencia de luz, otra oportunidad para reimaginar cómo nos reunimos, cómo miramos, cómo pertenecemos. Entramos en el nuevo año 2026 todos iluminados (Huácar, febrero 2026).