La **búsqueda online**, tal como la conocíamos, está a punto de transformarse radicalmente. Durante un cuarto de siglo, Google ha dominado el acceso a la información mediante un sistema de enlaces azules, pero la inteligencia artificial (IA) emerge ahora como la nueva frontera, prometiendo una experiencia de búsqueda mucho más interactiva y personalizada. Este cambio llega en un momento crucial, con la amenaza de competidores impulsados por la IA y crecientes presiones regulatorias sobre el gigante tecnológico.
Según la investigación publicada por The New York Times, Google está introduciendo “A.I. Mode”, una función que integra la IA directamente en su motor de búsqueda, permitiendo a los usuarios interactuar con un chatbot capaz de ofrecer respuestas detalladas y comprensivas, marcando un antes y un después en la forma en que interactuamos con la información en línea. Se reporta que esta nueva herramienta, presentada en la conferencia anual para desarrolladores de Google, representa una “reimaginación total de la búsqueda”, en palabras de Sundar Pichai, CEO de la compañía.
Además de la función “A.I. Mode”, Google ha anunciado una serie de innovaciones basadas en IA, incluyendo respuestas de correo electrónico más personalizadas y automatizadas, así como una herramienta de compras que automatiza la adquisición de artículos cuando estos bajan de precio. Esta apuesta por la IA se produce en un contexto de creciente competencia, especialmente tras el auge de ChatGPT de OpenAI, que obligó a Google a declarar una “alerta roja” interna hace dos años, desatando una carrera por integrar la IA generativa en sus productos.
Sin embargo, esta transición no está exenta de riesgos. Google ha sido cauteloso al adoptar plenamente la IA debido a su dependencia del negocio de búsqueda tradicional, que generó cerca de 200.000 millones de dólares el año pasado, representando más de la mitad de sus ingresos totales. La fiabilidad de su motor de búsqueda ha sido clave para mantener su dominio, pero los sistemas de IA son propensos a errores, como el incidente del año pasado donde uno de sus sistemas recomendó consumir rocas.
De hecho, la popularidad de Google como puerta de entrada a la información digital ya podría estar viéndose afectada por la IA. Eddy Cue, directivo de Apple, testificó en un caso antimonopolio contra Google que el tráfico de búsqueda de la compañía disminuyó por primera vez en 22 años, debido al aumento en el uso de la inteligencia artificial. No obstante, Google insiste en que continúa observando un crecimiento general en las consultas de búsqueda.
Además, Google se enfrenta a presiones antimonopolio cada vez mayores, habiendo perdido una serie de casos en los últimos dos años por su monopolio sobre su tienda de aplicaciones, motor de búsqueda y tecnología publicitaria. El gobierno de EE.UU. ha argumentado que Google debería permitir a motores de búsqueda y compañías de IA competidoras acceder a sus datos sobre búsquedas y clics de los usuarios. Estas disputas, sumadas a la cautela sobre la precisión de la IA, complican el panorama de Google en su transformación hacia un modelo impulsado por esta tecnología.
La transición hacia la IA también podría generar tensiones con los editores web, quienes temen que los chatbots, al extraer información directamente de los sitios web y entregarla a los usuarios, interrumpan el modelo de búsqueda tradicional que dirige el tráfico a sus páginas. Google ha intentado minimizar estas preocupaciones, afirmando que funciones como “A.I. Overviews” han aumentado el número de búsquedas y el tiempo que los usuarios pasan en los sitios web sugeridos. La compañía planea monitorear de cerca el desarrollo de estas nuevas tecnologías en los próximos dos años.




